Al señalar que es “un tema muy complejo” y que las administraciones anteriores lo dejaron “descuartizado e incompleto”, el presidente municipal de Oaxaca de Juárez, Raymundo Chagoya Villanueva, estimó que en la zona de monumentos de la ciudad existen 500 terrazas comerciales, es decir, azoteas de inmuebles cuyos propietarios o responsables intervinieron para que sean usadas como extensiones de negocios con vista a las calles y hacia monumentos y en las cuales hay todo tipo de mobiliarios e incluso techos fijos.
Pero la cifra, según ha dicho el concejal, se basa en el estimado que tiene la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) delegación Oaxaca, organismo con el cual se mantienen mesas de trabajo para la regulación de las terrazas.
Este tipo de construcciones y adecuaciones se localizan en inmuebles catalogados como parte de la zona de monumentos o del Centro Histórico de la ciudad, al ser ambos el mismo polígono por el que se tiene tanto la declaración federal como la distinción internacional de patrimonio mundial.
Sin embargo, siguen sin ser regulados por la autoridad municipal, a pesar de que en el 2021 y en el 2023 se aprobaron los últimos reglamentos de Aplicación del Plan Parcial del Centro Histórico en los que ya se contemplan las terrazas.
Además de los cambios que estas han generado en la imagen urbana y arquitectura de la ciudad, uno de los principales elementos de la declaratoria de patrimonio, las terrazas también implican riesgos en materia de protección civil.
En julio de 2024, la azotea de una construcción en la calle Macedonio Alcalá fue usada como terraza para admirar el desfile de delegaciones exponiendo a las personas a la caída y daños a la multitud en la calle. Como este inmueble, muchos de las calles en donde pasa el desfile también se ofrecen al público para ver la actividad, lo mismo que los balcones de otras construcciones.
De acuerdo con el concejal capitalino, el ayuntamiento y la Canirac han realizado diversas mesas de trabajo para revisar la operación de las terrazas, a fin de que cumplan lo que marca el Reglamento de Aplicación del Plan Parcial del Centro Histórico.
Estos encuentros, explicó, han avanzado y también se ha incluido al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para revisar los lineamientos a cumplir.
Entre estos que la primera crujía de los inmuebles se debe mantener libre. “Nuestra ciudad es patrimonio por su horizontalidad. Si vas caminando, la terraza no debería ser perceptible desde la calle”, explicó.
Además de que no todos los inmuebles pueden ser terrazas, pues deben de cumplir con estudios estructurales que respalden su viabilidad para tal fin. También se analiza junto con el INAH qué porcentaje de las azoteas podrán tener construcciones permanentes para fines comerciales.
En abril, el edil dijo que “hay que ver caso por caso” y que tampoco se trata de “ser lastimosos o invasivos con las y los vecinos que tengan terrazas, pero sí que entendamos que debe ser bajo ciertos lineamientos”.













































