El zumbido de las balas cuando era resguardada por su madre en una barranca en los últimos años de la Revolución Mexicana, en su natal Tlaxiaco, es uno de los recuerdos de niña que Mamá Coti transmitió por generaciones.
Lúcida, de excelente memoria y sin comorbilidades, Clotilde Osorio Zafra nació el 3 de junio de 1916 y proviene de una familia longeva, hecha de la cultura del esfuerzo y la perseverancia.
De seis hermanos, ella es la única que subsiste; la mayoría rebasó los 95 y hasta los 100 años de edad, mientras que el más joven murió por cáncer después de cumplir las siete décadas. Su madre, Abundia Zafra de Osorio, falleció a los 105 años.
Su capacidad auditiva ha disminuido con el paso del tiempo, pero no su memoria ni su sentido del humor. En casa, aseguran que nunca hubo regaños ni gritos, porque no hacían falta; la risa siempre ha sido parte de ella y su esposo siempre la procuraba hasta que falleció a los 85 años.
EL TERREMOTO DEL 31
Algunas de las hijas de Clotilde señalan que al trasladarse a la Ciudad de Oaxaca junto con su padre, madre y hermanos, Mamá Coti vivió también uno de los momentos más trágicos de la población oaxaqueña: el terremoto de 1931.
La destrucción que causó este fenómeno, incluida su casa, le dejó una impresión muy fuerte y obligó a su familia a regresar a Tlaxiaco, donde permaneció otras décadas más, hasta que de nuevo se encontró en la Capital oaxaqueña tras haber formado una nueva familia.
PROFESORA, COMERCIANTE Y EMPRESARIA

Por algunos años Mamá Coti fue profesora, después comerciante y luego empresaria restaurantera. El dato curioso, coinciden sus hijas y yernos, es que ella nunca cocinó. Su gran retención de la memoria le ayudó a aprenderse las recetas y transmitirlas con exactitud a otras personas.
Cuando se le pregunta a Clotilde cuál es la clave para llegar a su edad y lucir tan bien con ella, dice sin titubeos: “Comer bien, dormir bien y ser flojo”.
Oralia y Cruz Montes Osorio, hijas de Mamá Coti, explican que dormir bien se refiere a la calidad del sueño (libre de pendientes o preocupaciones), mientras que el “ser flojo” obedece a no perder el tiempo ni ocuparse en cosas sin importancia.
LA DISTINCIÓN POR DELANTE
En el seno de su hogar, la admiración hacia Mamá Coti se refleja en cada palabra de Cruz y Oralia, mientras presumen lo dedicada que es su madre en su aspecto personal, siempre con aretes, reloj y pulseras, uñas pintadas y su buen gusto en el vestir.
Gerardo Silva Sánchez y Francisco Mendoza Gutiérrez, yernos de Mamá Coti, evidencian el cariño y respeto hacia la mujer que ríe a carcajadas después de que ambos le piden decir “wisky” cuando posa para una fotografía.
INSTRUCTORA DE AEROBICS

Clotilde, quien fue instructora de aerobics de los 65 a 71 años de edad, tuvo cinco hijos: cuatro mujeres y un hombre, de los cuales, dos ya fallecieron.
La mujer, última sobreviviente de los Osorio Zafra, siempre se ha mantenido activa y aún realiza caminatas por la casa o cerca del hogar, con la guía de alguna de sus hijas o parientes.
Mamá Coti, con 11 nietos y 16 bisnietos, platica con todos ellos cuando hay reuniones familiares o alguna oportunidad de encuentro; siempre ha estado acompañada desde que tiene memoria y no se ha sentido abandonada por alguno; quizá esa seguridad influye también en su longevidad y entereza.
Mujer altruista en apoyo a los grupos vulnerables, Clotilde también superó la epidemia de la influenza y la pandemia por Covid-19, entre otras enfermedades que generaron millones de muertes en el mundo.
Fue la influenza la que arrebató la vida de uno de sus nietos cuando ella tenía 101 años, lo cual representó uno de los dolores más fuertes por la cercanía y entendimiento que ambos tenían.
En el ranking de los más longevos Mamá Coti ocupa el primer lugar en Oaxaca; el octavo en el país y el 247 en el mundo. Para su próximo cumpleaños 110, no quiere festejo como cada año, pidió ir de compras y visitar su natal Tlaxiaco.
UN ENVEJECIMIENTO DIGNO
La familia de Clotilde muestra la dicha de estar cerca de ella en todo momento y compartir su gusto con la naturaleza, la disciplina de no dejar sus terapias de ejercicios ni su deber como ciudadana de salir a votar en cada proceso electoral, sin excusa alguna.
Mamá Coti es ejemplo de envejecimiento activo, autocuidado y bienestar emocional. Por muchos años más, la familia, vecinos y quienes la han conocido, desean aprender más de ella; de su esfuerzos y aspiraciones, de las adversidades y victorias … de cómo levantarse y ser feliz.





































