Durante décadas, mujeres taxistas de Oaxaca han abierto camino en una actividad históricamente dominada por hombres. Hoy, además de enfrentar los retos cotidianos del transporte público, levantan la voz para exigir reconocimiento a una labor que, aseguran, ha contribuido a brindar seguridad y confianza a miles de usuarias.
Conductoras con más de 15 y hasta 20 años de experiencia afirman que han construido una red de servicio basada en la confianza de las pasajeras. Quienes continúan solicitándolas de manera directa pese al crecimiento de aplicaciones digitales y nuevos esquemas de movilidad.
Sin embargo, señalan que su experiencia y trayectoria no fueron tomadas en cuenta en la promoción de programas oficiales relacionados con el concepto de “taxi seguro”. Situación que consideran contradictoria frente al trabajo que han realizado durante años.
UNA LABOR QUE SE ABRIÓ PASO EN UN SECTOR DOMINADO POR HOMBRES
Para Dolores Concepción Ríos Casas, conductora de taxi amarillo en los Valles Centrales, el servicio que ofrecen las mujeres taxistas no es nuevo ni improvisado.
“Ya cuento con más de veinte años de servicio y el servicio que estamos promoviendo es el que tenemos más de quince años haciéndolo, que es el de taxi seguro, taxi para mujeres”, afirmó.
La conductora explicó que este servicio no se limita únicamente a mujeres, sino que también atiende a hombres, personas adultas mayores y personas con discapacidad.
No obstante, considera que existe una percepción equivocada sobre el trabajo que realizan las taxistas tradicionales frente a nuevas modalidades impulsadas desde distintos sectores.
“Taxi amarillo también es taxi seguro. Nosotros no tenemos nada en contra de los compañeros, pero sí recalcar que el taxi amarillo ya tiene muchos años y también es taxi seguro”, sostuvo.
RECLAMAN EXCLUSIÓN DE PROGRAMAS OFICIALES
Uno de los principales cuestionamientos expresados por las conductoras tiene que ver con la falta de inclusión en iniciativas que promueven el transporte seguro para mujeres.
Aunque aseguran haber recibido capacitaciones, cursos y preparación durante años, consideran que su experiencia fue ignorada al momento de diseñar o promocionar algunos programas.
“Las taxistas del transporte público llamado taxi amarillo no fuimos contempladas en taxi seguro, en la promoción que lanza la Secretaría de Movilidad”, señaló Ríos Casas.
La conductora destacó que muchas de ellas acumulan más de dos décadas prestando servicio sin que existan señalamientos o quejas relevantes sobre su desempeño.
“Con más de veinte años de servicio hemos dado un buen servicio y no hemos tenido quejas. Lo único que queremos es que se haga visible nuestro trabajo”, expresó.
LA SEGURIDAD COMO PRINCIPAL CARTA DE PRESENTACIÓN
Las taxistas afirman que uno de los principales factores que mantiene vigente su servicio es la confianza que generan entre las usuarias.
Alicia Reyes, quien lleva 15 años al volante, asegura que muchas mujeres, jóvenes y familias continúan prefiriendo viajar con una conductora por la sensación de seguridad que les brinda.
“La ciudadanía nos acepta, se sienten seguros al abordar el taxi. Muchas veces nos dicen: ‘Me da mucho gusto que seas mujer’”, relató.
Según explicó, quienes trabajan en horarios nocturnos suelen convertirse en una opción recurrente para estudiantes, trabajadoras y mujeres que regresan solas a casa.
“Cuando se sube una joven o una señorita me dice: ‘¿Me puede pasar su número para contactarla después?’. Con gusto se lo damos porque buscan seguridad”, comentó.
ENTRE EL SERVICIO Y LA VIOLENCIA COTIDIANA
Más allá de los desafíos económicos y laborales, las mujeres taxistas aseguran enfrentar situaciones de violencia. Así como discriminación por desempeñarse en una actividad considerada tradicionalmente masculina.
Alicia Reyes sostiene que, pese a los avances en materia de igualdad de género, continúan registrándose conductas de agresión y descalificación hacia las mujeres que trabajan al volante.
“Seguimos siendo víctimas de violencia constante en un medio de trabajo de hombres”, afirmó.
Las conductoras señalan que, además de competir por el pasaje diario, deben enfrentar prejuicios relacionados con su capacidad para desempeñar el oficio. Una percepción que aseguran han desmontado con años de experiencia y profesionalismo.
EL RETO DE MANTENER UN SERVICIO COMPETITIVO
A las dificultades sociales se suman los desafíos económicos. Las conductoras reconocen que el incremento de combustibles, refacciones y costos de operación ha obligado a realizar ajustes en las tarifas.
No obstante, aseguran que buscan mantener precios razonables para no afectar a los usuarios.
“Hemos tratado de respetar los costos lo más que podemos. Todo ha subido y no podemos manejar tarifas de hace quince o veinte años, pero buscamos que sea algo equitativo para todos”, explicó Alicia Reyes.
UNA DEMANDA DE RECONOCIMIENTO
Más que solicitar privilegios, las mujeres taxistas afirman que buscan visibilizar una labor que han desempeñado durante años y que, aseguran, ha contribuido a fortalecer la seguridad y confianza en el transporte público.
Su petición se centra en que la experiencia acumulada, la capacitación recibida y el vínculo construido con la ciudadanía sean considerados en las políticas públicas relacionadas con movilidad y transporte seguro.
Finalmente, en una actividad donde históricamente predominó la presencia masculina, las conductoras oaxaqueñas sostienen que han demostrado que la capacidad, el compromiso y la responsabilidad no dependen del género, sino del trabajo diario y la confianza que logran generar entre quienes utilizan sus servicios.












































