La reunión que Jonathan Samuel Meléndez Ochoa, tecladista y fundador de Camilo Séptimo, tendría con uno de sus socios terminó en un multihomicidio dentro de su propio domicilio, en la Zona Esmeralda de Atizapán de Zaragoza, Estado de México.
De acuerdo con las indagatorias de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), difundidas por el periodista Antonio Nieto, los hechos ocurrieron entre las 17:30 y las 19:40 horas del 1 de septiembre, en un pent house del fraccionamiento Grand Viure, ubicado en la colonia Bosques Esmeralda.
El ataque dejó cuatro víctimas: Jonathan Samuel Meléndez Ochoa, de 38 años; su esposa, Ana Paola, de 35 años y con cuatro meses de embarazo; la hija de ambos, de tres años; y una joven de 21 años que trabajaba como empleada doméstica de la familia.
El único sobreviviente fue el hijo menor del matrimonio, de seis años, quien logró esconderse y permaneció ileso.
EL SOCIO LLEGÓ ANTES QUE EL MÚSICO
La investigación señala como uno de los principales sospechosos a Diego Sebastián “N”, identificado por la fiscalía como socio de negocios de Jonathan Meléndez.
Según la cronología atribuida a las indagatorias, Diego “N” llegó al fraccionamiento alrededor de las 17:24 horas, antes que el músico, quien supuestamente había acordado reunirse con él.
El presunto agresor habría ingresado al edificio en un vehículo Kia gris al que, según información difundida por el periodista Carlos Jiménez, le fueron colocadas placas correspondientes a un Chevrolet Ónix.
Diego “N” no habría llegado solo. Su acompañante, Gerardo “N”, dejó registrada su licencia de conducir en el acceso al fraccionamiento.
Ese dato terminó siendo una pieza relevante para las autoridades, pues permitió iniciar el rastreo del vehículo y de los sospechosos.
Una cámara de seguridad del elevador captó a Diego Sebastián “N” mientras se dirigía al departamento. En las imágenes aparece con gorra, lentes oscuros, chamarra negra y una mochila.
El registro visual fue difundido previamente en X por Carlos Jiménez, quien señaló que el sospechoso era socio de Jonathan y amigo de la familia.
PRIMERO, LA ESPOSA Y LA NIÑA
La investigación establece que Diego Sebastián “N” habría ingresado al departamento antes de la llegada de Jonathan y sometido a Ana Paola y a la niña.
De acuerdo con la versión de la fiscalía, ambas fueron maniatadas y posteriormente asesinadas con disparos de arma de fuego en la cabeza.
El presunto agresor habría utilizado un silenciador para evitar que los disparos fueran escuchados fuera del inmueble.
Los cuerpos de Ana Paola y de su hija fueron localizados posteriormente en el baño de la habitación principal.
El perro de la familia, un golden retriever, también fue encontrado sin vida y maniatado.
De acuerdo con las indagatorias, Ana Paola habría atado al animal siguiendo las instrucciones del agresor para evitar que ladrara o alertara a otras personas.
UNA EMPLEADA TAMBIÉN FUE ASESINADA
Mientras se desarrollaba el ataque en otra parte del departamento se encontraba la empleada doméstica de la familia, una joven de 21 años.
La mujer estaba acompañada por el hijo menor de Jonathan y Ana Paola, de seis años.
Al escuchar las detonaciones, el niño se escondió debajo de su cama. La empleada no tuvo la misma suerte.
Su cuerpo fue localizado posteriormente en el cuarto de servicio, con un impacto de arma de fuego, de acuerdo con los reportes de la investigación.
El menor permaneció oculto y sobrevivió al ataque sin presentar lesiones.
DIEGO ESPERÓ A JONATHAN
La parte más reveladora de la cronología ocurre con la llegada del músico.
Jonathan Meléndez regresó al departamento cuando Diego Sebastián “N” todavía se encontraba en el inmueble.
Según la investigación, el sospechoso lo esperaba en la sala.
La exigencia habría sido de dinero que Diego “N” aseguraba que le pertenecía. La cifra de 300 mil pesos ha sido mencionada públicamente, aunque ese monto, de acuerdo con la información disponible, no se encuentra acreditado dentro de la carpeta de investigación.
La discusión entre ambos habría escalado cuando Jonathan se percató de que algo había ocurrido con su familia. El músico habría llamado a su esposa sin recibir respuesta.
Posteriormente, Diego Sebastián “N” presuntamente lo sometió, lo amarró y lo amordazó.
Jonathan fue asesinado mientras se encontraba en un sillón de la sala, según la reconstrucción de los hechos.
EL AMIGO QUE DIO LA ALERTA
El crimen fue descubierto gracias a Freddy, amigo cercano de Jonathan, quien comenzó a preocuparse después de pasar alrededor de cuatro horas sin tener comunicación con él.
Antes de acudir al departamento, Jonathan le había hecho una petición específica: si transcurría determinado tiempo sin recibir noticias suyas, debía buscar ayuda.
La advertencia cobró relevancia aquella noche.
PASARON HORAS ANTES DE ENTRAR AL PENTHOUSE
Cerca de las 20:30 horas, Freddy llegó al departamento acompañado y llamó a la puerta. Desde el interior respondió un hombre, pero la voz encendió de inmediato sus alertas: no era la de Jonathan.
La situación generó sospechas y fue necesario esperar la llegada de las autoridades.
Horas más tarde, con elementos de seguridad ya en el lugar, finalmente se logró ingresar al penthouse. Lo que encontraron dentro confirmó que Jonathan y su familia habían sido víctimas de un violento ataque.
EL NIÑO, ÚNICO SOBREVIVIENTE
Cuando los policías ingresaron al inmueble encontraron al hijo menor de la pareja con vida.
El niño, de seis años, había logrado esconderse debajo de la cama al escuchar las detonaciones y no presentaba signos de violencia.
Su supervivencia permitió evitar que el crimen terminara con la muerte de todos los integrantes de la familia que se encontraban en el departamento.
La escena encontrada por los agentes permitió iniciar una investigación que, en cuestión de horas, llevó a las autoridades hacia los presuntos responsables.
LA LICENCIA QUE LOS PUSO EN LA MIRA
Uno de los elementos que habría ayudado a seguir el rastro de los sospechosos fue el registro realizado en el acceso al fraccionamiento.
Gerardo “N”, quien presuntamente esperaba a Diego Sebastián “N” en el exterior, dejó su licencia de conducir como parte del protocolo de ingreso.
Ese documento proporcionó a los investigadores un dato de identificación que permitió comenzar el rastreo.
El vehículo utilizado para llegar al residencial y las imágenes de las cámaras de seguridad se sumaron a las líneas de investigación.
La combinación de esos elementos permitió ubicar a los dos sospechosos.
LOS DETIENEN EN MENOS DE 12 HORAS
Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” fueron detenidos por elementos de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, con apoyo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
El titular de la SSPC, Omar García Harfuch, informó que la coordinación entre las instituciones permitió localizar a los dos presuntos responsables en menos de 12 horas después del hallazgo de los cuerpos.
La detención representa uno de los primeros resultados de una investigación que deberá establecer con precisión el móvil del crimen, la participación individual de los detenidos y si existen otras personas involucradas.
EL DINERO, UNA DE LAS CLAVES DEL CASO
La presunta exigencia de dinero aparece como uno de los elementos centrales de la reconstrucción de los hechos.
Sin embargo, la cifra de 300 mil pesos que ha circulado públicamente debe manejarse con cautela, debido a que no estaría acreditada formalmente dentro de la carpeta de investigación.
Esto deja abierta una de las principales preguntas del caso: ¿el conflicto económico fue realmente el móvil del multihomicidio o existía otro motivo detrás del encuentro?
La respuesta dependerá de las pruebas que logren integrar los investigadores.
UN CRIMEN CON VARIAS PREGUNTAS ABIERTAS
La rapidez con la que fueron ubicados los dos sospechosos contrasta con las numerosas interrogantes que todavía permanecen alrededor del crimen.
La investigación tendrá que esclarecer cómo se desarrolló exactamente el ataque, cuál fue la participación de cada detenido, qué relación mantenían con Jonathan Meléndez y cuál fue el verdadero motivo de la agresión.
También deberá determinarse si el objetivo inicial era únicamente el músico o si el ataque contra su familia formaba parte del mismo plan.
Por ahora, la versión oficial apunta a un conflicto entre socios que terminó con cuatro personas asesinadas dentro de un inmueble residencial.
La Fiscalía mexiquense deberá sustentar ante un juez las acusaciones contra los detenidos. Hasta que exista una sentencia, ambos deben ser considerados presuntos responsables y no culpables.
Finalmente, el multihomicidio de Atizapán deja así una escena marcada por la violencia, pero también por una cadena de decisiones y circunstancias que serán determinantes para establecer qué ocurrió realmente aquella tarde del 1 de septiembre.






































