La creciente ola de violencia contra animales en la Costa de Oaxaca detonó una movilización ciudadana en Puerto Escondido. Donde más de 150 personas participaron en una marcha pacífica para exigir justicia, castigo a los responsables de maltrato animal y una respuesta más contundente por parte de las autoridades.
La protesta surgió en medio de una serie de casos que han generado indignación social, entre ellos el de una perrita xoloitzcuintle que fue reportada como desaparecida y posteriormente encontrada sin vida, quemada y en avanzado estado de descomposición. Activistas denunciaron que no se realizaron peritajes oportunos ni exhaustivos para esclarecer el caso.
Sin embargo, los manifestantes señalaron que este hecho es solo uno de cientos de episodios de violencia que permanecen invisibles o impunes en la región.
“EL MALTRATO ANIMAL ES UN DELITO”
La movilización fue organizada por el colectivo Instinto Animal Puerto Escondido y reunió a rescatistas independientes, responsables de refugios, defensores de los derechos de los animales y ciudadanos preocupados por la situación.
Durante cerca de cuatro horas, los participantes recorrieron puntos emblemáticos de la ciudad. Entre ellos el Mercado Benito Juárez y el Adoquín de Zicatela. Con ello, llevando un mensaje que resonó entre turistas, comerciantes y habitantes.
“¡El maltrato animal es un delito y la sociedad ya no está dispuesta a permanecer en silencio!”, fue una de las consignas centrales de la jornada.
A través de altavoces y mensajes públicos, los asistentes expusieron casos de crueldad. Además, aseguraron, que se han vuelto recurrentes en diversas comunidades costeras.
UNA REALIDAD QUE LOS RESCATISTAS CALIFICAN DE INSOSTENIBLE
Claudia Mamet, activista y fundadora de Dogs of Puerto Angel (DOPA), afirmó que quienes trabajan en el rescate animal enfrentan una situación límite debido a la cantidad de reportes que reciben diariamente.
“Los rescatistas de la Costa de Oaxaca estamos saturados. Todos los días recibimos reportes de perros macheteados, animales envenenados, cachorros abandonados, perros muriendo encadenados bajo el sol y gatos arrojados a la basura como si sus vidas no tuvieran ningún valor”.
La activista describió un panorama que incluye animales amarrados en azoteas sin acceso a agua ni alimento, perros sujetos con cadenas extremadamente cortas, gatos envenenados y camadas enteras abandonadas en costales a la orilla de carreteras.
Según los colectivos participantes, estos casos ya no pueden considerarse hechos aislados, sino una problemática estructural que requiere atención urgente.
DENUNCIAN FALTA DE RESPUESTAS OFICIALES
Uno de los principales reclamos expresados durante la marcha fue la falta de seguimiento a denuncias relacionadas con maltrato animal.
Los activistas señalaron que, pese a que la legislación reconoce estas conductas como delitos, muchas investigaciones no avanzan o quedan sin resultados visibles.
“Estamos cansados de presentar denuncias que muchas veces no avanzan. Y cansados de ver cómo la protección de los animales continúa siendo tratada como una prioridad secundaria”, expresó Mamet.
Además, informó que durante la movilización se buscó entablar diálogo con representantes de la Fiscalía. Sin embargo, aseguró que no fueron recibidos ni obtuvieron respuesta a sus planteamientos.
MÁS ALLÁ DEL CASTIGO: EXIGEN PREVENCIÓN Y EDUCACIÓN
Los participantes coincidieron en que el problema no se resolverá únicamente mediante sanciones penales, sino a través de políticas públicas permanentes enfocadas en la prevención.
“Necesitamos atacar las causas del problema, no solamente sus consecuencias”, señaló la activista.
Entre las demandas planteadas destacan campañas constantes de educación sobre bienestar animal, programas masivos de esterilización, inversión municipal en concientización ciudadana y la aplicación efectiva de las leyes de protección animal.
Los colectivos sostienen que la sobrepoblación de perros y gatos, sumada a la falta de cultura de tenencia responsable, sigue alimentando el abandono y los actos de crueldad.
UNA PROBLEMÁTICA QUE TRASCIENDE PUERTO ESCONDIDO
Durante la movilización también se destacó que la situación no se limita a Puerto Escondido.
Según los rescatistas, casos similares se registran de manera constante en Puerto Ángel, Zipolite, Mazunte, San Agustinillo, Pochutla y otras localidades de la Costa oaxaqueña.
“No podemos seguir normalizando la crueldad. La manera en que una sociedad trata a los seres más vulnerables refleja los valores de esa sociedad”, afirmó Mamet.
La activista agregó que la marcha fue impulsada por el cansancio y la frustración acumulados durante años. Pero también por la esperanza de construir una región donde los animales puedan vivir libres de violencia.
“Ayer demostramos algo importante. Ya no somos unas cuantas voces aisladas. Somos un movimiento ciudadano que está creciendo”.
UNA DEMANDA QUE INTERPELA A TODA LA SOCIEDAD
La protesta dejó en evidencia que el maltrato animal ha dejado de ser una preocupación exclusiva de colectivos especializados para convertirse en una causa que involucra a un número creciente de ciudadanos.
El desafío ahora será traducir la indignación social en acciones concretas que permitan reducir la violencia contra los animales y fortalecer la aplicación de las leyes existentes.
Mientras eso ocurre, quienes participaron en la marcha aseguran que continuarán organizándose y visibilizando una problemática que consideran urgente y que, afirman, afecta la imagen, la convivencia y el tejido social de toda la región.











































