La autopista Barranca Larga-Ventanilla cumple este viernes su tercer día de bloqueo total, mientras el conflicto entre habitantes de San Pedro Coatlán y las autoridades amenaza con escalar a un cierre regional de la vía que comunica a los Valles Centrales con la Costa de Oaxaca.
El bloqueo se mantiene en ambos sentidos a la altura del kilómetro 30, en inmediaciones de Santa Catarina Coatlán, donde montículos de tierra impiden el paso de vehículos particulares, transporte de carga y turistas.
La protesta ha dejado a decenas de automovilistas varados y mantiene prácticamente interrumpida una de las principales rutas de comunicación hacia la Costa.
El conflicto, de acuerdo con los pobladores, tiene como origen el presunto incumplimiento de compromisos relacionados con una obra de acceso a sus comunidades. Los inconformes aseguran que han solicitado atención durante años sin obtener una solución definitiva.
Ahora, el problema tiene un nuevo ingrediente: la advertencia de que un eventual desalojo mediante la fuerza pública podría provocar que otras comunidades de Los Coatlanes cierren también la autopista.
TRES DÍAS SIN PASO
San Pedro Coatlán mantiene la protesta, esto debido, según sus habitantes, a la falta de una mesa de diálogo que permita destrabar sus demandas.
La inconformidad se concentra en los compromisos que, aseguran, fueron asumidos por autoridades estatales y federales para atender necesidades de infraestructura y garantizar el acceso a sus comunidades.
Los pobladores sostienen que la ausencia de respuestas institucionales llevó a tomar la decisión de bloquear la carretera como mecanismo de presión.
La medida, sin embargo, tiene consecuencias que trascienden a la comunidad: transportistas, comerciantes, habitantes de la Costa y turistas enfrentan retrasos y dificultades para desplazarse entre ambas regiones.
ADVIERTEN: SI DESALOJAN, CERRARÁN TODA LA VÍA
La tensión aumentó luego de que trascendiera públicamente la posibilidad de que autoridades estatales utilizaran a la Policía para retirar el bloqueo del kilómetro 30.
Los pobladores consideran que un operativo de esa naturaleza agravaría el conflicto en lugar de resolverlo.
Según su versión, los comisariados comunales de diversas comunidades de Los Coatlanes ya habrían acordado respaldar a San Pedro Coatlán si se intenta retirar a los manifestantes por la fuerza.
La advertencia es contundente:
“Si desalojan a San Pedro, le van a entrar todos los pueblos y van a cerrar toda la pista”.
La frase resume el escenario que preocupa a las autoridades: que un bloqueo localizado se transforme en una movilización regional capaz de paralizar por completo el principal corredor carretero hacia la Costa.
LOS COATLANES, UN CONFLICTO QUE SE EXTIENDE
Los habitantes aseguran que el descontento no se limita a San Pedro Coatlán.
De acuerdo con sus testimonios, comunidades como San Vicente, San Pablo, San Francisco, San Sebastián, San Antonio La Lana y Comitlán también mantienen pendientes y reclamos relacionados con compromisos que, afirman, no han sido atendidos por los gobiernos estatal y federal.
El punto de coincidencia, sostienen, es lo que califican como una prolongada falta de atención institucional.
Desde esa perspectiva, el bloqueo actual sería sólo la expresión más visible de un malestar acumulado durante años.
EL SILENCIO OFICIAL, EN EL CENTRO DEL RECLAMO
Los pobladores cuestionan que las autoridades no hayan establecido, según su versión, una mesa de negociación permanente para atender los pendientes.
Su principal crítica no se limita a la falta de obras. Señalan también que durante años no habrían recibido respuestas claras sobre los compromisos adquiridos, sus plazos de ejecución o las razones por las que algunas obras quedaron pendientes.
Para los inconformes, la reacción institucional habría llegado únicamente cuando la protesta comenzó a generar afectaciones en una carretera estratégica.
Ese señalamiento, sin embargo, deberá ser contrastado con la postura de las autoridades responsables de las obras y de la administración de la autopista.
Hasta ahora, no se ha difundido públicamente una explicación oficial detallada sobre el estado de los compromisos reclamados por San Pedro Coatlán.
UNA AUTOPISTA ESTRATÉGICA, COMPLETAMENTE PARALIZADA
El cierre ocurre en una vía que transformó la comunicación terrestre entre la capital y la Costa de Oaxaca.
La imposibilidad de circular por el punto bloqueado genera un impacto que va más allá del tráfico cotidiano. El transporte de mercancías, el traslado de trabajadores, los servicios y el turismo dependen en buena medida de esta conexión.
Para los transportistas, cada hora de espera representa costos adicionales de combustible, alimentos y logística. Para los pasajeros y turistas, el bloqueo significa modificar rutas o permanecer detenidos hasta que se restablezca la circulación.
El costo también alcanza a comerciantes y familias que utilizan diariamente esta carretera.
EL RIESGO DE UN CONFLICTO MAYOR
La situación plantea una disyuntiva para las autoridades.
Por un lado, está la necesidad de garantizar el libre tránsito en una vía fundamental para Oaxaca. Por otro, existe el riesgo de que un desalojo genere una reacción en cadena entre comunidades que ya han manifestado su respaldo a San Pedro Coatlán.
Los pobladores aseguran que no buscan provocar un conflicto mayor y que la advertencia sobre un posible cierre regional pretende precisamente evitar una intervención policial.
Su mensaje es que la solución debe encontrarse mediante el diálogo y el cumplimiento de los compromisos pendientes.
Pero mientras no exista una mesa de negociación que produzca acuerdos concretos, la autopista continuará convertida en escenario de presión social.
EL RETO PARA EL GOBIERNO
El tercer día de bloqueo coloca al Gobierno de Oaxaca frente a un problema que ya no puede medirse únicamente en términos de tránsito.
La protesta ha adquirido una dimensión regional y amenaza con involucrar a varias comunidades si las partes no encuentran una salida.
La prioridad inmediata es evitar una confrontación. La solución de fondo, de acuerdo con los propios pobladores, pasa por revisar los compromisos pendientes, establecer fechas y responsables y garantizar que las comunidades conozcan qué obras serán atendidas y cuándo.
Mientras eso ocurre, el bloqueo permanece. Y la advertencia está sobre la mesa: si San Pedro Coatlán es desalojado por la fuerza, los pobladores aseguran que Los Coatlanes podrían responder cerrando toda la autopista.










































