La zona metropolitana de Oaxaca se colocó en el lugar número 11 de competitividad entre las zonas urbanas de su tipo (de entre 500 mil y un millón de habitantes) en el último Índice de Competitividad del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Ese lugar representa un avance comparado con el último estudio de 2024, cuando se ubicaba en el lugar 15. Sin embargo, todavía se considera una zona urbana de competitividad media baja, señala el centro de análisis sobre políticas públicas.
Este índice evalúa a las 72 principales zonas metropolitanas de México (que en conjunto suman 372 municipios), explica el IMCO. Además de que el análisis es “con base en 35 indicadores agrupados en 6 subíndices para responder una pregunta central: ¿qué tan capaces son las ciudades mexicanas de generar, atraer y retener talento e inversión?”
Entre las zonas urbanas o ciudades del segmento de 500 mil a un millón de habitantes, Puerto Vallarta ocupó el primer lugar, mientras que Tepic y Veracruz se colocaron en segundo y tercer lugar. En los últimos sitios están Tlaxcala -Apizaco (15), Celaya (16) y Acapulco (17).
Querétaro lideró el segmento de las ciudades de más de un millón de pesos, en tanto, La Paz tuvo ese mismo lugar entre las ciudades de 250 mil habitantes a 500 mil.
COJEA EN SISTEMA POLÍTICO Y DE GOBIERNO
En el caso de Oaxaca, la calificación global o el lugar número 11 se obtuvo a partir de los diferentes sitios que ocupó por cada subíndice. Por ejemplo, en el de innovación y economía obtuvo el sitio número 2 entre las ciudades de este segmento.
En infraestructura alcanzó el lugar número 8, en cuanto al mercado de trabajo alcanzó el sitio 13, en sociedad y medio ambiente, el 14; en derecho el 12; también en cuanto a sistema político y gobierno se ubicó en el sitio 12.
La mayor puntuación fue en el subíndice de innovación y economía, que “evalúa el desempeño y sofisticación de la estructura productiva de cada ciudad, así como su capacidad para generar crecimiento sostenido en actividades de alto valor agregado. En
particular, analiza qué tan favorable es el entorno económico para competir en sectores intensivos en conocimiento, tecnología y capital. Este subíndice considera tanto el dinamismo económico —medido a través del crecimiento y la diversificación productiva— como la capacidad de innovación, entendida como la generación y aplicación de conocimiento nuevo”, señala el IMCO.










































