Su posición central, como parte de la otrora Plaza de Armas y actualmente Plaza de la Constitución (zócalo), lo ha convertido en un espacio de protesta, en donde las organizaciones sociales y el magisterio oaxaqueño se han manifestado en contra del gobierno, como el 1 de diciembre de 2022, cuando el gobernador Salomón Jara asumió la gubernatura y al salir por el balcón del Palacio de Gobierno la Sección 22 lo recibió con consignas.
El quiosco de la capital oaxaqueña es también un sitio emblemático para el disfrute de las familias, lo mismo que para el descanso o la libre manifestación que ha dejado sus huellas en la cantera del mismo, a pesar de las múltiples limpiezas con que las autoridades han buscado borrarlas.
Construido a finales del siglo XIX, el quiosco es parte del legado porfirista que en su planta baja alberga un espacio comercial, el pasaje Alberto Canseco. Sin embargo, de este último se carece de la placa con su nombre desde finales de 2024, a raíz de la remodelación que hizo el gobierno estatal.
Aunque el quiosco actualmente es más reciente, su antecesor fue construido en la década de 1880.
En la gaceta del Instituto del Patrimonio Cultural (INPAC) de julio- septiembre de 2005, la investigadora Danivia Calderón, habla sobre esa “plaza Porfiriana” que dio paso a la actual Plaza de la Constitución, de la que es parte el quiosco.

Antes de 1881, dice la investigadora, “la Plaza de Armas no tuvo modificaciones severas que transformaran la imagen hasta ese momento concebida, ya que el gobierno y la sociedad estaban más preocupados por la vida social y política que atravesaban, así como afrontar las consecuencias de los terremotos, enfermedades y epidemias de las cuales eran objeto”.
Calderón señala que fue en el año 1881, antes de que el ex gobernador Francisco Meixueiro dejara su cargo, cuando este “mandó elaborar un nuevo diseño de la Plaza de Armas al Ingeniero Emilio Brachetti (Ingeniero del Estado) y al Jefe Político Francisco Vasconcelos, quienes ya venían trabajando en otras obras tanto de la ciudad como de pueblos circunvecinos”.
Parte de los trabajos consistían en levantar el monumento en memoria de don Benito Juárez, aunque este después fue reubicado.
“Siguiendo la moda de aquel momento, Brachetti sustituyó la fuente de mármol del centro, por un gran zócalo sobre el cual se construyó un singular quiosco que desde ese momento marcó el centro de la Plaza y que posteriormente fue sustituido por otro que actualmente subsiste. A partir del kiosco se trazaron algunas veredas que salían hacía los cuatro lados del cuadrángulo y hacia sus cuatro esquinas en las que se colocaron igual número de fuentes, en el recorrido también se colocaron bancas de fierro”, explica la investigadora.











































