El arte salió de las galerías para encontrarse con el público en un escenario poco convencional: las cantinas. En Oaxaca, una exposición colectiva en Sabor a Mí reúne a creadores de distintas generaciones como parte de un proyecto independiente que busca construir nuevos circuitos para la exhibición y circulación de obras.
La iniciativa reúne a 10 generaciones de artistas plásticos y apuesta por la colaboración, el intercambio y la convivencia entre creadores, establecimientos y ciudadanía.
Más que una exposición aislada, el proyecto pretende llevar las obras a espacios cotidianos y acercarlas a personas que habitualmente no visitan museos o galerías.
DIEZ GENERACIONES, UNA MISMA EXPOSICIÓN
Uno de los aspectos que más destaca de la muestra es la participación de artistas pertenecientes a distintas generaciones.
Los expositores son Oswaldo Ramírez, Felipe Morales, Pacco Soriano, Xadani, Hugo Tovar, Pedro Pacheco, Luzero Cruz, Morxa Olivera, Estela Montealegre, Emmanuel Valdez, Atún Tuner, Rocío Ramírez, Nereyda Domínguez, Emmanuel Yost, Painter Moreno, Abraham Solano e Ignacio García.
La reunión de estos creadores convierte a la exposición en un punto de encuentro entre diferentes trayectorias y lenguajes artísticos, pero también en una muestra del trabajo colaborativo que sostiene el proyecto.
EL ARTE ROMPE CON LOS ESPACIOS TRADICIONALES
La iniciativa parte de una premisa sencilla: el arte no tiene que permanecer confinado a museos y galerías.
Bares, cantinas, mercados y otros establecimientos pueden convertirse en espacios para exhibir obras y generar nuevas experiencias culturales.
En este caso, Sabor a Mí funciona, ubicada en la agencia de Cinco Señores, como una de las paradas de un circuito que busca crecer con la incorporación de nuevos espacios.
La intención es que las obras circulen, que los artistas tengan contacto directo con diferentes públicos y que los establecimientos también se conviertan en escenarios para la cultura.
UNA EXPOSICIÓN AL ALCANCE DE TODOS
Para Yesenia Guzmán Vázquez, propietaria de Sabor a Mí, recibir la exposición representa una oportunidad para ofrecer algo distinto a sus visitantes.
“Es un proyecto que apenas inicié hace año y medio, y pues llegó la oportunidad del maestro Ignacio, y sí, me gustó su idea, darle otro plus”, explicó.
Reconoció que inicialmente no imaginaba que un establecimiento de este tipo pudiera convertirse en sede de una exposición.
“La verdad, no me lo imaginaba, porque estamos tan acostumbrados a ir siempre a exposiciones, pero a lugares diferentes”, comentó.
Para la empresaria, llevar las obras a espacios cotidianos puede contribuir a despertar el interés de personas que no acostumbran visitar recintos culturales.
“Es una oportunidad que se les está dando, porque desgraciadamente nosotros no tenemos aún esa cultura, ¿no? De visitar diferentes museos”, expresó.
DEL CELULAR A LA OBRA FRENTE A FRENTE
Otro de los planteamientos del proyecto es recuperar el contacto directo con las obras en una época en la que buena parte del consumo visual ocurre a través de las pantallas.
“La tecnología ha avanzado tanto que todo lo vemos en el celular”, señaló Guzmán Vázquez.
Frente a ello, consideró significativo que los visitantes puedan observar las piezas directamente.
“Ahorita apreciar las obras de arte aquí en vivo, disfrutarlas, ver los colores diferentes, sus fichas técnicas, con todo lo que conlleva la explicación de esa obra de arte que ellos nos están dejando acá, es muy interesante la verdad”, afirmó.
LAS OBRAS TAMBIÉN PUEDEN ADQUIRIRSE
La muestra no se limita a la contemplación. Los visitantes interesados pueden adquirir las obras.
“Si algunos clientes que vengan a Sabor a Mí quieren adquirir alguna obra, lo pueden hacer, en sus fichas técnicas tienen el precio, todo”, explicó Guzmán Vázquez.
Con ello, la exposición también abre una posibilidad de comercialización directa para los artistas y permite que sus trabajos lleguen a nuevos coleccionistas.
LAS OBRAS PERMANECERÁN EN EL ESTABLECIMIENTO
Las piezas permanecerán expuestas durante un periodo estimado de entre dos y tres meses, lo que permitirá que más personas conozcan el trabajo de los participantes después de la jornada inaugural.
“Me comentaron, creo que, de dos a tres meses, entonces va a ser algo grandioso”, explicó la propietaria.
La permanencia de las obras amplía el alcance de la exposición y permite que el encuentro con el arte no quede reducido a un solo día.
UN CIRCUITO QUE BUSCA CRECER
La exposición en Sabor a Mí representa la segunda parada de un circuito que pretende continuar extendiéndose hacia otros establecimientos.
El proyecto apuesta por la colaboración entre artistas y espacios independientes para generar oportunidades de exhibición sin depender exclusivamente de los recintos culturales tradicionales.
En ese modelo, los artistas aportan sus obras y propuestas; los establecimientos ofrecen sus espacios, y el público se convierte en parte fundamental del encuentro.
Así, “Cómplices Fraternales” busca algo más que reunir obras en un mismo espacio: pretende fortalecer los vínculos entre generaciones de creadores y acercar sus propuestas a la vida cotidiana.
Finalmente, el arte, en esta ocasión, no espera al público detrás de las puertas de una galería. Sale a su encuentro, entre conversaciones y copas, para demostrar que una cantina también puede convertirse en un espacio de cultura.











































