Lo que debió ser un feliz reencuentro familiar se transformó en una tragedia luego de que Samuel A. R., de 36 años de edad, fuera ejecutado a balazos la noche del sábado 26 de septiembre. El cuerpo de la víctima, quien trabajaba fuera de su comunidad, fue localizado sobre una vereda de difícil acceso en inmediaciones del río Mamey, perteneciente a la población de La Sirena Miramar.
EL FATÍDICO AVISO
Horas antes del ataque, durante la mañana, Samuel se había comunicado telefónicamente con su esposa, Elizabet J. A. Con entusiasmo, le avisó que le habían otorgado días de descanso en su empleo y que, a partir de ese momento, tendría la oportunidad de visitarlos formalmente cada mes.
En la llamada, el trabajador detalló que se trasladaría desde Santa Elena en una motocicleta hasta la carretera principal de La Sirena Miramar, lugar donde descendería para emprender una caminata a pie por los senderos locales hasta llegar a su domicilio.
MENORES HALLAN EL CUERPO
Alrededor de las 19:30 horas, la tranquilidad de la zona se interrumpió cuando la esposa escuchó una serie de fuertes detonaciones producidas por proyectiles de arma de fuego. Ante el presentimiento de un peligro, la mujer envió a sus dos hijas menores a inspeccionar la vereda cercana para averiguar qué había ocurrido.
Minutos más tarde, las niñas regresaron consternadas con la noticia de que su padre se encontraba tirado sobre la tierra y herido. Samuel fue localizado sin vida a unos seis metros de la orilla del río Mamey; su cuerpo yacía inerte sobre el camino de terracería y fue cubierto posteriormente con una cobija multicolor por sus allegados.
DILIGENCIAS E INDICIOS BALÍSTICOS
Debido a lo complejo y accidentado del terreno, personal de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) arribó al sitio durante la madrugada del domingo para comenzar con las primeras diligencias y la inspección ocular. Los agentes ministeriales confirmaron que el cadáver presentaba múltiples impactos de bala localizados estratégicamente en la espalda, el costado izquierdo del tórax y a la altura de la cintura.
Durante el rastreo perimetral en la escena del crimen, los peritos forenses lograron recolectar diversos indicios balísticos, los cuales fueron embalados para su posterior análisis. El cuerpo fue levantado y trasladado a la Fiscalía Rural de la comunidad para la práctica de la necropsia de ley.
BUSCAN A LOS HOMICIDAS
La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) abrió la carpeta de investigación correspondiente por el delito de homicidio calificado. Como parte del protocolo, las autoridades integrarán la declaración de la esposa y recrearán el recorrido cronológico que realizó la víctima desde su salida de Santa Elena.
Hasta el momento, los cuerpos policiacos desconocen la identidad del o los agresores, así como el móvil del crimen. Elementos de la AEI continúan entrevistando a los habitantes de los alrededores en busca de posibles testigos que hayan observado movimientos sospechosos en los accesos a la vereda.
Edwin García / IGAVEC





































