Octavio Vélez Ascencio / ESPECIAL PARA EL IMPARCIAL – PRIMERA PARTE
A los cuatro años de edad, José Ugarte Peña, perteneciente al pueblo indígena mazateco, dejó su natal Acatlán de Pérez Figueroa, para primeramente migrar con su familia a Tijuana, Baja California Norte y después cruzar a Los Ángeles, California, en busca de nuevas oportunidades que no existían en esa municipalidad de la región de la Cuenca del Papaloapan.
Sin embargo, 34 años después de ese proceso de ingreso al territorio estadounidense sin permiso, visa o documentos migratorios exigidos por la ley, se convirtió en el primer concejal electo nacido en Oaxaca no solamente en el Distrito 9 de la urbe angelina, sino en todos los Estados Unidos, durante las elecciones intermedias del 3 de noviembre, donde le dieron una paliza al presidente republicano Donald Trump.
Hijo de Martha Peña Sahagún, nacida también en Acatlán de Pérez Figueroa, y de José Ugarte Ruiz, oriundo de Tijuana, Baja California, se fue con su familia a los Estados Unidos para cumplir el American Dream, el Sueño Americano.
MIGRACIÓN POR MOTIVOS ECONÓMICOS
“Por razones económicas nos fuimos del pueblo. Llegamos primero a Tijuana y después cruzamos a Los Ángeles, ahí estuve matriculado en escuelas públicas hasta los estudios de educación superior”, relata.
Sin embargo, cuando cumplió 17 años de edad, se dio cuenta que era inmigrante indocumentado en los Estados Unidos, a pesar de hablar inglés correctamente.
“En 2003, cuando ingresé a la Universidad Estatal de California Northridge, me di cuenta que no tenía papeles. Eran 13 años viviendo indocumentado, sin papeles. Mi papá y mi mamá, no me habían dicho. Y yo, sabía hablar inglés, casi desde que llegué a este país. Mi papá, por ser de Tijuana, hablaba bien y me enseñó. Siempre digo que aprendí inglés primero y después el español”, cuenta.
SIN DERECHOS
Por este motivo, se generó una rebeldía e inconformidad en su personalidad, porque no tenía los mismos derechos que sus compañeros de escuela.
“Era mexicano indocumentado, era oaxaqueño, y pues me puse muy rebelde, por qué este país no me daba los mismos derechos que a los demás. Toda mi vida crecí sin saber que no tenía papeles, es cuando me pegó que era mexicano, oaxaqueño, indocumentado, que no era no era igual que los demás. Hasta que mi papá, que era residente, se hizo ciudadano y después me hice también ciudadano”, agrega.
A pesar de eso, en la Universidad Estatal de California Northridge no sufrió discriminación, porque nadie sabía su condición migratoria, especialmente, por hablar inglés y sus calificaciones.
“Nadie sabía que era indocumentado, hablaba bien inglés y en toda mi vida tuve buenos grados. Nadie sabía”, recalca.
DEFENSOR DE LOS DERECHOS HUMANOS
De esta manera, como estudiante de Contaduría en la Universidad Estatal de California Northridge se comenzó a interesar por la defensa de los derechos de los derechos humanos y de los derechos de los migrantes.
“Cuando me di cuenta de eso, empecé a tomar clases de ciencias políticas, a reunirme con el Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán MEChA (una organización estudiantil en Estados Unidos que promueve la educación superior, la cultura y el activismo político de la comunidad chicana y latina), que peleaba por los derechos de los inmigrantes y los derechos humanos, y con organizaciones del Partido Demócrata. Primeramente, me involucré en la lucha por las licencias de conducir para personas indocumentadas y por el Dream Act (un proyecto de ley en que buscó ofrecer un camino hacia la residencia legal y la ciudadanía para jóvenes inmigrantes que llegaron al país cuando eran niños), durante la administración del presidente Barack Obama, para los dreamers (soñadores), que vinieron aquí como yo”, afirma.
ARRIBO DE TRUMP, “HABLABA DE MÍ”
Fue hasta que llegó Donald Trump cuando se decidió trabajar por la comunidad migrante y postularse como concejal, debido a sus declaraciones y posturas xenófobas, racistas y estigmatizantes, sobre la comunidad mexicana y la migración.
“Estaba viendo la televisión con mi esposa, que es mexicana, pero nacida aquí en Los Ángeles, cuando Trump dice ‘oh, los mexicanos, aquí vienen nomás a cometer crímenes, a pedir limosna, a destruir este país’, y entonces, procede a realizar su campaña de deportaciones masivas. Y en eso, mi esposa, me dijo como chiste, ‘mira, está hablando de ti’. Y es ahí cuando me di cuenta que sí, era cierto, estaba hablando de mí. Ya estuve harto y tuve que hacer algo. Y empecé a anunciar que me iba a postularme para aconsejal.
LOS APOYOS
Empecé a agarrar apoyo de diferentes organizaciones de inmigrantes, diferentes uniones, políticos, que aquí representan el área también, pastores, sacerdotes, que me han conocido por toda mi vida y empecé a crecer en mi comunidad, en mi equipo de campaña”, añade.
De esta manera, se postuló como candidato ciudadano a concejal a la elección primaria del 2 de junio de este año, donde enfrentó a otros 10 aspirantes.
“En la elección éramos casi 10 candidatos que nos habíamos postulado y de ellos, quedé en primer lugar. Quien quedó en el segundo lugar, fue Estuardo Mazariegos, nacido en Guatemala. Ahí, obtuve el 40 por ciento del voto y él, 27 por ciento”, anota.
Ya en la segunda vuelta, aunque los dos eran militantes, el Partido Demócrata, ofreció su respaldo a la candidatura ciudadana del oaxaqueño de Acatlán de Pérez Figueroa, y así ganó la elección en el Distrito 9 de Los Ángeles.
DEMÓCRATAS CON CANDIDATURA CIUDADANA
“Esta elección fue sin partido, fue una candidatura ciudadana. Pero los dos éramos demócratas, aunque se me hizo el candidato oficial del partido. Yo obtuve 14 mil 610 y Mazariegos 12 mil 938.
Ahora, una vez que tome posesión, el 15 de diciembre, ofrece llevar la cultura oaxaqueña a Los Ángeles al Distrito 9, donde viven muchos zapotecos, pero también mejorar la seguridad pública, la educación, en oportunidades de trabajo y el transporte público en esa demarcación angelina.
TRAER MI CULTURA OAXAQUEÑA
“Primero es traer mi cultura oaxaqueña. También hay mucho crimen, mucha basura, la educación está muy baja, y yo como oaxaqueño, siempre digo que la cultura, la música, el baile, todo eso atrae a muchos a que aprendan, a que mejoren sus vidas, a que se haga más bonito todo eso. Eso es algo bonito yo quiero traer aquí a su centro, al centro de Los Ángeles, mi cultura y también quiero limpiar las calles, quiero traer un tren, que cruce mi distrito que no hay trenes, quiero enfocarme también en más trabajos. La economía no está muy bien, no va muy bien”, remarca.




































