Con tan solo 32 años de vida, el largo viaje de Gabriela Gómez Santiago concluyó en su tierra natal, San Miguel Chicahua, en la región Mixteca de Oaxaca, donde sus restos fueron recibidos por familiares y amigos, quienes finalmente le dieron el recibimiento que por tantos meses anheló.
Como muchos oaxaqueños, Gabriela había emigrado a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades. Hace tres años se reunió en California con su esposo, Sergio López López, para construir una vida juntos. Sin embargo, hace nueve meses recibió el diagnóstico de glioblastoma, un agresivo tumor cerebral que la llevó a enfrentar tres cirugías y diversos tratamientos, hasta permanecer bajo cuidados paliativos en Yuba City, acompañada de su esposo y su pequeña hija de un año y seis meses.
Ante el deterioro de su salud, su mayor deseo fue regresar a Oaxaca para estar cerca de su familia. Su esposo compartió su historia en redes sociales y solicitó apoyo económico para hacer posible el traslado. La solidaridad de muchas personas permitió organizar el viaje por tierra, debido a los riesgos que representaba para ella viajar en avión.
El 1 de noviembre salió de Tijuana en una ambulancia del SAMU-CRUM de Oaxaca, acompañada por su esposo y su hija. Sin embargo, al día siguiente, cerca de Culiacán, Sinaloa, presentó complicaciones que obligaron a su ingreso de emergencia al Hospital General de esa ciudad.
Pese a los esfuerzos médicos, Gabriela no logró estabilizarse y falleció la madrugada del jueves 5 de noviembre, sin alcanzar a llegar con vida a su comunidad. Durante el trayecto sí pudo reencontrarse con parte de su familia.
Aunque no consiguió cumplir su deseo de pasar sus últimos días en casa, finalmente regresó a la tierra que tanto extrañaba. Hoy, San Miguel Chicahua la recibe para darle el último adiós, mientras su familia enfrenta el dolor de su partida y su pequeña hija queda sin el abrazo de su madre.






































