Este 3 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de las Reservas de Biósfera. Los estados de Puebla y Oaxaca comparten la Biósfera de Tehuacán-Cuicatlán, declarada como tal el 18 de septiembre de 1998 e inscrita en el 2018 como patrimonio mundial ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Nelly Robles García, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y adscrita al Centro INAH Oaxaca, señaló que el sitio se está explorando y entre los primeros hallazgos está el que este patrimonio fue clave en la domesticación de plantas como el maíz.
“Dentro de la reserva, que tiene una enorme diversidad de recursos humanos, ahí existió una serie de culturas que hasta hoy en día podemos ver. Recientemente, hemos explorado la cueva de Las manitas y estamos encontrando que es una cuna también de domesticación de plantas esa región”, apuntó la arqueóloga y antropóloga, que ha desarrollado varios proyectos en sitios arqueológicos del estado.
En el estado de Oaxaca, otro de los sitios clave en la domesticación de plantas como el maíz y la calabaza es el de las Cuevas de Yagul y Mitla.
Robles subrayó que la biósfera tiene un enorme valor, “no solamente un paisaje excepcional, que sí lo es, pero a nivel de los valores académicos, culturales, atractivos e identitarios, es un gran ejemplo que estamos dando al mundo”.

Aunque reconoció que es poco el tiempo el que se lleva trabajando en la reserva, “ya se empezó a escuchar mucho de ella, de la cueva de Las manitas, de la domesticación de plantas, de las lenguas indígenas que se hablan ahí, de si los mixtecos se llegaban bien con los cuicatecos”.
Es una historia que está en proceso de investigación, subrayó la académica.
El 3 de noviembre fue el Día Internacional de las Reservas de Biósfera. A propósito de la conmemoración, el Centro INAH Oaxaca expuso que el Valle de Tehuacán-Cuicatlán, ubicado entre Oaxaca y Puebla, constituye un testimonio excepcional de la relación entre las sociedades humanas y su entorno natural a lo largo de miles de años.
“Este territorio alberga una extraordinaria diversidad biológica, destacando sus extensos bosques de cactáceas columnares y numerosas especies endémicas. Su riqueza cultural es igualmente significativa. Las evidencias arqueológicas documentan más de 14 mil años de adaptación humana, así como procesos tempranos de domesticación de plantas, entre ellas el maíz, y el desarrollo de antiguos sistemas de aprovechamiento del agua”, apuntó.







































