Una vez más, la basura se convierte en protagonista en la ciudad de Oaxaca. En esta ocasión, fue el zócalo capitalino el escenario de las críticas, después de que en redes sociales circularan imágenes de bolsas negras tiradas y desechos acumulados en plena vía pública, justo sobre la calle Guerrero.
Maceteros que originalmente tenían como objetivo embellecer el corazón turístico de la ciudad se han transformado en improvisados basureros, lo que ha generado molestia entre habitantes y visitantes.
ENTRE LA DESIDIA Y LA COSTUMBRE
La presencia de basura en uno de los puntos más transitados y representativos de Oaxaca no es un hecho aislado. Cada vez son más frecuentes las denuncias ciudadanas por la acumulación de residuos en espacios públicos, lo que deja entrever una crisis de gestión de residuos urbanos o, en el peor de los casos, una normalización del descuido.
Vecinos y comerciantes del centro han señalado que la recolección de basura en la zona es irregular y que no hay suficiente vigilancia para sancionar a quienes tiran desechos de forma indiscriminada.
UN FOCO DE INFECCIÓN EN PLENO CORAZÓN TURÍSTICO
Además del daño estético, los cúmulos de basura representan un riesgo para la salud pública. El zócalo es una zona de alto tránsito peatonal, donde niños, adultos mayores y turistas conviven diariamente. La exposición a residuos orgánicos, plásticos y envases sin control puede convertirse fácilmente en un foco de infección.
A esto se suma el impacto negativo en la imagen de la ciudad. Oaxaca, Patrimonio Cultural de la Humanidad, recibe cada año a miles de visitantes nacionales y extranjeros. Que su centro histórico se vea convertido en un muladar no solo afecta al turismo, sino que mina el orgullo y la identidad de quienes la habitan.
¿QUIÉN TIRA LA BASURA Y QUIÉN LA LEVANTA?
La pregunta no es solo quién dejó los desechos ahí, sino quién está fallando en recogerlos. La falta de acciones inmediatas para limpiar la zona vuelve evidente una ausencia de respuesta institucional, lo que también ha alimentado la molestia ciudadana.
Mientras las bolsas se acumulan y las imágenes circulan en redes, ninguna autoridad ha dado una explicación pública ni asumido responsabilidades claras.
MÁS ALLÁ DE LA LIMPIEZA: URGE UNA CULTURA DE CUIDADO
Lo que ocurre en la calle Guerrero es un síntoma más de un problema estructural: la falta de educación ambiental, de infraestructura adecuada y de voluntad política para garantizar espacios públicos limpios y dignos.
No se trata solo de recoger la basura. Se trata de entender que mantener limpia una ciudad no es tarea exclusiva del gobierno, pero sí una obligación compartida que empieza con la autoridad poniendo el ejemplo.











































