En un ambiente de profunda fe y tradición, cientos de fieles oaxaqueños conmemoraron este Jueves Santo la tradicional Visita de los Siete Templos, una costumbre católica que recuerda los episodios vividos por Jesús antes de su crucifixión, y que en Oaxaca se vive con especial fervor.
De acuerdo con la tradición católica, la visita a siete iglesias o capillas simboliza el acompañamiento espiritual a Jesús en los distintos momentos de su pasión. Estos episodios comprenden: Jesús en el Huerto de los Olivos, la visita a la casa de Anás, su comparecencia ante Caifás, luego ante Poncio Pilato, el traslado a la casa de Herodes, su regreso al palacio de Pilato, y finalmente, su camino hacia el Monte del Calvario.
La jornada religiosa en la capital oaxaqueña dio inicio con la celebración del lavatorio de pies en la Catedral Metropolitana, encabezada por el Arzobispo, quien rememoró el acto de humildad con el que Jesús, durante la Última Cena, lavó los pies de sus discípulos, instaurando la Eucaristía y el sacerdocio.
“Jueves Santo es la conmemoración de la Última Cena, cuando Jesús compartió por última vez con sus apóstoles y les dejó como legado el acto de servicio y humildad, pidiéndoles repetirlo”, expresó una feligrés durante el recorrido.

Al caer la noche, las calles del Centro Histórico se llenaron de creyentes que, con veladoras en mano, iniciaron el tradicional peregrinaje por iglesias como Santo Domingo de Guzmán, San Cosme y San Damián, la Basílica de la Soledad y la iglesia de San Juan de Dios, entre otras. Cada templo ofrece un momento de oración y reflexión, acompañado por cantos, incienso y recogimiento.
“En la capilla de San Cosme se empieza a las cuatro de la tarde, pero en otras como la Catedral o Santo Domingo es más tarde, dependiendo de la programación de cada iglesia”, explicó la señora Maribel Rivera Castillo, una de las devotas asistentes.
Otra de las costumbres que se mantiene viva es la compra de pan bendito, disponible en cada templo visitado. Este pan, además de ser un símbolo de la presencia de Cristo y la institución de la Eucaristía, representa fraternidad, comunión y caridad, al ser compartido entre familiares y vecinos como muestra de fe y amor.
La celebración del Jueves Santo marca el inicio del Triduo Pascual, que continuará este Viernes Santo con el viacrucis y la conmemoración de la crucifixión de Jesús a las tres de la tarde, momento que según la tradición marca su muerte en la cruz.
Así, entre rezos, reflexión y símbolos sagrados, Oaxaca mantiene viva una de sus tradiciones religiosas más profundas, reviviendo cada año el camino de Jesús hacia el sacrificio y renovando el espíritu de fe en las nuevas generaciones.










































