“Hoy parece que el mundo es caos y oscuridad porque no tiene el orden que Dios quiere, porque no estamos viviendo como comunidad”, señaló el presbítero En la octava de la conmemoración de la Resurrección de Jesús, el párroco también se pronunció en contra de la violencia, por lo que llamó a vivir como iglesia y en comunidad.
“Hoy también hay muchas manos manchadas no por una sangre que lava o purifica sino por una sangre de secuestro, por una sangre de narcotráfico, por una sangre de corrupción, hay manos que están muy manchadas”, expresó Rodríguez, al recordar la crucifixión de Jesús y que sus manos tenían sangre, pero una que daba cuenta del perdón de Dios y no de la violencia como la que se vive actualmente.
“Es hoy Jesús el que nos invita a pensar: ¿Y tus manos cómo están? Por eso entre las manos y la paz que Jesús le desea a sus discípulos están dos palabras que tienen que alimentar nuestro vivir, nuestro obrar y nuestro sentir: misericordia y esperanza”, expresó.
Ante la feligresía católica y visitantes, Rodríguez convocó a reflexionar sobre estas palabras, su significado y puesta en práctica en el día a día.
“Misericordia es poner mi corazón en la necesidad del otro. Y hoy nos damos cuenta que lo que hemos perdido es esa capacidad de poner el corazón en la necesidad del otro. Por eso la esperanza, contrario a lo que puede ser la angustia, la angustia produce división, miedo, individualismo. Por eso la estrategia mucho más sencilla para tener a un pueblo sometido es producirle miedo. Pero la esperanza genera en sí misma porque lleva el dinamismo del amor, de un nosotros, no de un yo. Eso es lo que Jesús nos está pidiendo: vivamos en esperanza y misericordia”.
Hagamos comunidad, seamos iglesia, pidió el presbítero, a quien le correspondió oficiar la misa del mediodía en ausencia del arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos.











































