El litoral de Salina Cruz volvió a recordar que su frontera es móvil. La mañana de este martes, el oleaje terminó por fracturar el mirador del Malecón de Playa Abierta, una estructura que durante años funcionó como punto de encuentro familiar frente al mar.
El colapso ocurrió tras varios días de mar agitado, asociado a mar de fondo y condiciones meteorológicas adversas que impactaron la costa oaxaqueña.
UNA OBRA NUEVA FRENTE A UN MAR ANTIGUO
El mirador formaba parte de un proyecto de rehabilitación urbana impulsado en 2021 por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), que buscaba recuperar espacios públicos en la franja costera con andadores, áreas recreativas y zonas de convivencia.
Sin embargo, la fuerza del océano terminó por exhibir la fragilidad de la infraestructura frente a procesos naturales que no dan tregua.
EL DETERIORO QUE SE VEÍA VENIR
Desde el inicio del fenómeno de mar de fondo, el oleaje golpeó de forma constante la base del mirador. El agua no solo chocaba contra la estructura: también la socavaba por debajo, debilitando su soporte con cada embate.
Autoridades de Protección Civil ya habían advertido el riesgo de colapso, pero la intensidad del mar aceleró el desenlace.
EL DERRUMBE AL AMANECER
Fue al inicio del día cuando la estructura cedió. La parte frontal del mirador se desplomó, dejando un vacío donde antes había un punto de observación del Pacífico.
El paisaje cambió en cuestión de minutos: lo que era un espacio de contemplación quedó convertido en restos de concreto golpeados por las olas.
CURIOSIDAD, ASOMBRO Y PRECAUCIÓN
Tras el incidente, habitantes de la zona se acercaron para observar los daños, registrando con sus teléfonos lo que el mar había destruido.
Las imágenes del colapso circularon rápidamente, generando sorpresa y preocupación entre la población, que ha convivido históricamente con los riesgos del oleaje en esta región.
ZONA CERRADA Y VIGILANCIA ACTIVA
Elementos de la Secretaría de Marina, Policía Municipal, Policía Vial Estatal y Protección Civil acordonaron el área para evitar accidentes.
El acceso al malecón quedó restringido mientras continúan las evaluaciones estructurales y el monitoreo del oleaje, que sigue siendo intenso.
Finalmente, el colapso abre nuevamente la discusión sobre la construcción en zonas costeras expuestas y la necesidad de considerar con mayor rigor el comportamiento del mar en proyectos urbanos.











































