Colombia volvió a sentir un fuerte movimiento telúrico este miércoles, apenas dos semanas después del terremoto de magnitud 7.4 que dejó más de 330 personas muertas y miles de inmuebles afectados.
De acuerdo con un reporte preliminar del Servicio Geológico Colombiano, el nuevo sismo alcanzó una magnitud de 5.1 y tuvo su epicentro en Los Santos, departamento de Santander. Una zona conocida por su elevada actividad sísmica.
El movimiento ocurrió a una profundidad aproximada de 149 kilómetros, por lo que sus efectos fueron percibidos en distintos puntos del país.
EVACUAN EDIFICIOS POR EL TEMOR
El nuevo temblor generó momentos de tensión, particularmente en Bogotá y Bucaramanga. Donde cientos de personas abandonaron edificios mientras sonaban las sirenas.
La reacción se produjo en un contexto especialmente sensible para la población, debido a que Colombia todavía enfrenta las consecuencias del terremoto registrado el pasado 10 de agosto, considerado uno de los más fuertes de este siglo en el país.
Hasta el momento de los reportes difundidos, no se habían confirmado nuevos daños materiales ni víctimas relacionadas con el movimiento de este miércoles.
Las autoridades mantienen la vigilancia ante posibles réplicas y evalúan las condiciones de las zonas donde el movimiento fue percibido con mayor intensidad.
COLOMBIA SIGUE EN EMERGENCIA
El nuevo sismo ocurre mientras continúa la atención de miles de personas afectadas por el terremoto anterior. El desastre dejó comunidades enteras con viviendas destruidas o inhabitables y obligó a mantener labores de emergencia y reconstrucción.
Las ciudades de Cali y Pereira se encuentran entre las más afectadas por el terremoto de agosto, con daños en viviendas, edificios, hoteles y escuelas.
El gobierno colombiano calcula que la reconstrucción de las regiones golpeadas requerirá alrededor de 9 mil 570 millones de dólares. Una cifra que refleja la magnitud de la devastación.
La emergencia económica decretada tras el terremoto busca acelerar la atención de las comunidades damnificadas y la recuperación de la infraestructura.
UN PAÍS QUE AÚN NO SUPERA EL IMPACTO
El nuevo movimiento telúrico vuelve a colocar a Colombia bajo tensión sísmica cuando todavía permanecen abiertas las heridas provocadas por el terremoto de magnitud 7.4.
Aunque el sismo de 5.1 no había dejado, hasta los primeros informes, un saldo de daños comparable con el desastre anterior, las evacuaciones muestran el temor que persiste entre habitantes de las zonas afectadas y de otras ciudades donde el movimiento fue perceptible.
La prioridad ahora es determinar si existen afectaciones estructurales que no hayan sido detectadas inicialmente y mantener el monitoreo de la actividad sísmica.









































