Inocente Rafael Pacheco Vásquez es un oaxaqueño cuya vida ha girado en torno a los mercados de la ciudad de Oaxaca, donde ha laborado como comerciante. Pero su día a día también transcurre en torno a un oficio que aún se conserva en la ciudad: el de afilador de cuchillos.
Está a punto de cumplir 56 años de edad, pero desde sus 20 ha pedaleado para sacar filo a los cuchillos de los comedores del 20 de Noviembre o de otros mercados y de los hogares de la ciudad.
Ante la mirada de visitantes, como los que llegan al 20 de Noviembre, su oficio causa admiración y curiosidad, y no falta quien se detenga a observar cómo trabaja en un espacio junto a los muros del inmueble. Incluso para tomarle una fotografía de recuerdo o como evidencia de que el oficio sobrevive en el país.
“Es un oficio que nos ha abierto puertas para trabajar acá, localmente, así como también para salir a otros estados vecinos”, cuenta el oaxaqueño durante una pausa a su labor.
En esta especie de bicicleta, el pedaleo de Inocente es esencial para hacer girar la placa de esmeril sobre la cual pasa cuidadosamente el cuchillo al que hay que renovar su filo.

Para desempeñarse en este oficio, Inocente ha tenido que adquirir piezas de bicicleta, también un esmeril, pero el armado del aparato lo hace él mismo. Aunque hay quienes lo mandan a hacer con algún herrero, explica.
Desde el interior del mercado, su trabajo mantiene la atención de turistas como los que estos días recorren la ciudad por las vacaciones de diciembre. Esto también le permite reconocer que su oficio está en extinción en otros estados o en algunas regiones de la misma entidad.
En la capital oaxaqueña, dice, aún se mantiene, a pesar de que sacar el filo a los cuchillos es una labor más accesible en los hogares o mediante otros artefactos domésticos.
Algunos compañeros o familiares dedicados al oficio ya fallecieron, pero Inocente estima que en la capital oaxaqueña aún hay unas 15 personas que como él siguen pedaleando para sacarle el filo a los cuchillos.
Como en los mercados, donde los negocios de comida o las carnicerías son los que solicitan su servicio, el afilador recorre varias calles de la ciudad para ofrecer su trabajo.
En el 20 de Noviembre, quienes recurren a los servicios de los afiladores son, por ejemplo, los negocios de venta de carnes asadas, los de los caldos de menudo y los comedores.
Pero además de estos mercados o de los hogares, cuenta que incluso hay personas que llegan a donde suele trabajar para que les ayude a sacar filo a cuchillos, navajas o machetes.
Actualmente, la tarifa que Inocente cobra por afilar un cuchillo es de 20 pesos y se le puede localizar de lunes a sábado en acceso del mercado 20 de Noviembre, a partir de las 11:00 de la mañana y aproximadamente hasta las 2:00 de la tarde.











































