En peregrinación desde Juquila o de otras partes del estado, también en familia o con amistades y algún grupo religioso, este jueves la considerada “patrona de los oaxaqueños” fue celebrada en la Basílica de La Soledad, en la ciudad de Oaxaca.
El culto a la Virgen de Nuestra Señora de la Soledad por sus 405 años de presencia en Oaxaca se desbordó en este santuario y obligó a la feligresía a permanecer en el atrio en espera de la bendición. También a escuchar desde ahí la misa que celebró el arzobispo de Antequera, Pedro Vázquez Villalobos.
“Eso tiene ese rostro de María y esas manitas de María, 405 años que llegó a nuestra tierra y llegó como todo un misterio, pero llegó aquí con nosotros porque quería, desde aquí, desde este lugar, bendecir a los oaxaqueños, bendecirlos y escuchar sus ruegos, sus sufrimientos, sus penas”, expresó monseñor en la misa del mediodía.
El templo ya se había llenado, pero la feligresía continuaba llegando con sus flores y veladoras mientras a las afueras se vivía la verbena popular con la venta de imágenes religiosas, los dulces tradicionales, los antojitos, los buñuelos, la venta de ropa y de todo tipo de productos.
LAS BENDICIONES Y FAVORES DE LA VIRGEN

“A este santuario, a esta basílica, acuden miles y miles de hermanos nuestros a hablarle a María y a pedir consuelo, a pedir protección, a pedir intercesión, porque sabemos muy bien que María tiene el poder de interceder por todos nosotros y de alcanzar de su hijo Jesucristo las bendiciones, los favores, las gracias, los milagros, a través de su intercesión”, decía el arzobispo en la celebración principal.
Afuera, la comunidad católica buscaba refugio ante el calor, los bebés lloraban mientras sus padres trataban de consolarlos en la espera de la bendición. “¿Ya no cabe verdad?” “No, ni se se alcanza a ver”, se decían dos feligreses que habían tratado de ingresar por la puerta lateral.
Afuera, una de las peregrinaciones provenientes de Juquila, el grupo de La Soledad, llevaba una imagen de bulto de su comunidad y dos estandartes con las imágenes marianas de La Soledad y la Virgen de Juquila. El recorrido en honor a la imagen lo han hecho desde 1996, primero como la promesa de unos cuantos a los que decidieron unirse otros creyentes y en este año también como una celebración por las tres décadas.
La visita a la virgen transcurrió en medio de una verbena popular con juegos mecánicos, puestos de comida y de bebidas, entre el tráfico y el calor del mediodía.
Para la ocasión, la feligresía católica también restauró el acceso sur de la basílica, luego de las afectaciones por los sismos y el paso del tiempo.











































