Al igual que durante la temporada de Semana Santa, las expoferias artesanales que por las fiestas de Guelaguetza fueron aprobadas por el ayuntamiento de Oaxaca de Juárez infringen el reglamento de comercio en vía pública, pues en las tres sedes se venden bebidas alcohólicas, específicamente mezcal.
En un recorrido por las tres sedes (Jardín Antonia Labastida y en las calles Macedonio Alcalá y La Reforma) se observó que hay varios puestos de venta de mezcales sin que la autoridad municipal aplique el reglamento. Especialmente porque ninguno de los 681 permisos aprobados contemplaba la venta de bebidas alcohólicas.
EL IMPARCIAL pudo documentar que en el jardín Labastida hay al menos tres puestos de bebidas alcohólicas, un número similar está en la calle de La Reforma, a donde se reubicó la expoferia que en los últimos años se hacía en la calle Constitución, junto al jardín El Pañuelito. En la expo de Macedonio Alcalá también se observó la venta de mezcales en un puesto ubicado a unos metros de la entrada de la escuela primaria Benito Juárez.
Según la normativa municipal, la venta de bebidas alcohólicas está prohibida en este tipo de puestos temporales.
Asimismo, está prohibido en otro reglamento del ayuntamiento, el de establecimientos comerciales, industriales y de servicios, en el que se señala que esta venta no puede hacerse a menos de 100 metros de escuelas, templos, espacios deportivos y otros.
Como esta prohibición, la instalación de las expoferias de Guelaguetza ha infringido otras disposiciones del reglamento de actividades comerciales en vía pública. Por ejemplo, al menos la de Macedonio Alcalá y la del jardín Labastida no deberían de estar en esos sitios, ya que están en una zona prohibida para el comercio en vía pública por estar a menos de 100 metros de una escuela.
En los primeros días de la expoferia en la calle de La Reforma, algunas artesanas denunciaron que por la ubicación y falta de difusión de estas sedes han padecido de bajas ventas y que varios participantes optaron por retirarse. Asimismo, y sin especificar el pago hecho al ayuntamiento, señalaron que han gastado miles de pesos en traslados, permisos temporales y alimentación, pero que las ventas siguen sin ser las esperadas.
Hasta ahora, el ayuntamiento ha asegurado que el cobro por cada permiso fue de 500 pesos y que contrario al dictamen se aprobaron menos permisos.
En un recorrido por la zona, se detectaron varios puestos vacíos y otros que finalmente fueron retirados para colocar en su lugar algunas mesas y sillas.












































