El día llegó y era momento de cumplir. Sacar al “niño” en la rosca del Día de Reyes implicaba un compromiso como “madrinas” o “padrinos” de aquella figura que en la religión católica representa al niño Jesús.
Las filas pronto empezaron a formarse en los mercados de la ciudad de Oaxaca conocidos porque en ellos venden las mujeres dedicadas a la elaboración de este alimento.
“¿Cuántos le doy?” A la pregunta de la comerciante, los clientes respondían varios números según los integrantes de la familia o de los amigos con los cuales se iban a reunir para compartir. Algunos ya llevaban una bolsa especial para ellos y otros más aceptaban una de plástico.
De mole, de rajas, de verde o de dulce, los tamales fueron uno de los protagonistas de este 2 de febrero, día de La Candelaria. Creyentes y no probaron al menos una de las tantas variedades o sabores de este alimento que de acuerdo con historiadores une los pasados prehispánico y colonial a través del maíz.
Pero a diferencia de cientos que acudían a comprarlos, otros que pasaban por el centro de la capital tuvieron la suerte de que les obsequiaran uno con su respectiva bebida caliente.

Los vasos desechables eran llenados por el atole de champurrado, de panela o blanco en una mesa junto al mercado Benito Juárez, que como en el 20 de Noviembre se organizó para regalar cientos de tamales.
Aunque en el primero fueron únicamente las y los locatarios de una organización quienes llevaron y repartieron los alimentos a cada persona que acudía.
La música fue parte de esta celebración, de la “tradicional tamaliza” organizada por el Día de La Candelaria.
La oportunidad de esto es convivir, de sentar las raíces que como oaxaqueños tenemos”, externaba uno de los locatarios, a cuyas espaldas varios ya se alimentaban de los tamales.
La tamaliza reunió a las y los oaxaqueños en las calles del centro de la ciudad, donde aun con las protestas hubo tiempo para cumplir con la tradición.












































