Lejos de las aulas, las evaluaciones y los métodos rígidos de enseñanza, ocho artistas plásticos se reunieron este fin de semana en el Taller de Artes Gráficas y Plásticas de Oaxaca (TAGPO), en la agencia de Cinco Señores, para participar en una sesión de dibujo con modelo al desnudo que privilegió la libertad creativa y el aprendizaje compartido.

La actividad convocó a Estela Montealegre, Rocío Ramírez, Héctor Chevez, Carlos Hurtado, Emmael Yost, Ignacio García, Rohel Cruz Calderón y Oswaldo Ramírez, quienes trabajaron con diversas técnicas y materiales bajo una dinámica abierta, sin lineamientos académicos ni criterios de evaluación.
Más que un ejercicio de anatomía, la jornada se convirtió en un espacio de convivencia entre artistas con distintas trayectorias, donde cada participante interpretó la figura humana desde su propio lenguaje plástico.
RESCATAR UNA PRÁCTICA QUE CASI DESAPARECE
Uno de los organizadores, Ignacio García, explicó que el propósito del proyecto es recuperar una actividad que durante años formó parte de la vida artística local.
“Lo que queremos es recuperar lo que ya se perdió, y sobre todo la cuestión de la sesión libre, porque al final de cuentas nosotros, como artistas, queremos ser libres”, afirmó.
El artista subrayó que la intención no es impartir clases ni corregir el trabajo de los asistentes.
“Aquí no venimos a decir: ‘tu dibujo está mal o le falta una ceja’; venimos a vivir una experiencia y crearla con los colegas. Es una clase, pero hecha a nuestra manera, libre”, expresó.
EL DIBUJO COMO EXPERIENCIA Y NO COMO EXAMEN
Durante la sesión, los participantes coincidieron en que el principal valor del encuentro radicó en volver a dibujar sin presiones, recuperar la práctica constante y fortalecer el intercambio entre creadores.
Para Rohel Cruz Calderón, la experiencia resultó especialmente estimulante.
“Me encanta dibujar; el dibujo rápido, de una sola línea, lo que salga, me parece extraordinario. Siempre procuro asistir a sesiones con modelo”, comentó.
Por su parte, Héctor Chevez describió la actividad como un regreso a uno de los fundamentos del trabajo artístico.
“Ha sido un reencuentro con un origen que todos los artistas tenemos: el dibujo de la anatomía humana. Poco a poco se fue soltando la mano y creo que es el reinicio de muchas cosas que vamos a hacer como grupo”, señaló.
Carlos Hurtado compartió una percepción similar al destacar que la práctica le permitió recuperar soltura después de un tiempo sin ejercitar el dibujo.
“Fue muy recreativa, relajante, volvemos a aflojar la mano, que ya estaba algo oxidada”, dijo.
MÁS ESPACIOS PARA LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA
La artista Estela Montealegre consideró que iniciativas de este tipo son necesarias debido a la escasez de espacios donde pueda practicarse el dibujo de la figura humana de manera libre.
“La educación artística es importante. No existen muchos espacios donde podamos tener estas dinámicas. Ojalá hubiera más lugares como este”, expresó.
Emmael Yost destacó que, además del aprendizaje técnico, el encuentro fortalece la convivencia entre quienes comparten intereses artísticos.
“Es venir un rato, trazar, soltar la mano y convivir un poco con los amigos”, resumió.
UNA PRÁCTICA ABIERTA PARA TODOS
El director del TAGPO, Oswaldo Ramírez, explicó que estas sesiones no buscan formar artistas bajo un modelo académico, sino ofrecer un espacio permanente de práctica.
“La figura humana es un pretexto; cada participante le da su propio enfoque. Aquí no estamos dando clases de dibujo, simplemente nos reunimos para practicar”, afirmó.
Añadió que el dibujo debe entenderse como una forma de expresión personal y no únicamente como la reproducción fiel de una imagen.
“Mucha gente piensa que dibujar es copiar. Para mí, el dibujo va más allá; es la huella que cada artista deja de lo que observa”, reflexionó.
Ramírez recordó que esta dinámica ya se realizaba hace años en otros espacios culturales de Oaxaca y posteriormente continuó durante la pandemia en reuniones privadas entre artistas, por lo que ahora buscan consolidarla nuevamente como una actividad abierta.
UN MODELO AUTOGESTIVO
A diferencia de talleres comerciales o académicos, la sesión funciona mediante una cooperación entre los asistentes destinada únicamente a cubrir los honorarios de la modelo.
Ignacio García explicó que el costo depende del número de participantes y busca mantener la actividad accesible para estudiantes, artistas emergentes y creadores con experiencia.
La convocatoria permanece abierta para cualquier persona interesada en integrarse a futuras sesiones, sin importar su nivel técnico, bajo la premisa de que el aprendizaje también surge del intercambio de experiencias y del ejercicio constante del dibujo.










































