Los robos dentro del transporte público en la ciudad de Oaxaca y municipios conurbados se han convertido en una constante que, pese a su frecuencia, sigue sin una respuesta contundente de las autoridades.
De acuerdo con denuncias ciudadanas, grupos de dos o tres personas operan dentro de autobuses urbanos para despojar a los usuarios de carteras, monederos y teléfonos celulares, los objetos más codiciados por quienes cometen estos delitos.
REDES SOCIALES COMO CANAL DE ALERTA
Ante la falta de acciones visibles, las redes sociales han tomado un papel clave como herramienta de denuncia. Una publicación reciente en Facebook exhibe el presunto modo de operar de tres personas —dos mujeres y un hombre vestido de mujer— señaladas por usuarios como responsables de múltiples robos.
El testimonio relata cómo actúan de forma coordinada:
“Son rateras de celulares”, advierte la publicación. La persona denunciante describe que, tras abordar un autobús, notó actitudes sospechosas: “me miraban para ver qué traía”.
Según el relato, una de las mujeres entregó un teléfono a otra persona y cuestionó:
“¿a quién se lo vas a vender?”, mientras ocultaban varios dispositivos en bolsas. “Pude ver que traía más de 5 teléfonos”, señala.
INTIMIDACIÓN Y VIOLENCIA
El testimonio también evidencia el nivel de riesgo que enfrentan quienes intentan intervenir.
“Yo avisé pero no pude hacer más porque me madrearon en la cara”, relata la víctima, quien asegura que el grupo incluso acorraló a otros pasajeros para despojarlos de sus pertenencias.
Además, se advierte que las personas señaladas no solo operan en unidades de transporte, sino también en calles céntricas como la de Las Casas.
REINCIDENCIA Y FALTA DE CONTROL
Tras la difusión de la denuncia, múltiples usuarios confirmaron haber sido víctimas del mismo grupo o de prácticas similares.
“Confirmo, a mí me robaron mi celular hace poco… se suben también en Chedraui de Santa Rosa”, señala uno de los comentarios.
Otros testimonios coinciden en el patrón: distracción al momento de descender, trabajo en equipo y selección de víctimas.
“Te hacen bolita cuando estás a punto de bajarte”, describe otro usuario.
Incluso hay llamados a la acción colectiva:
“Si vemos que le roban a alguien hay que ayudarnos, no hay que quedarnos viendo nada más”.
SEÑALAMIENTOS A LA AUTORIDAD
La conversación digital también refleja un reclamo constante hacia las instituciones encargadas de la seguridad.
“¿Algún operativo de seguridad en los camiones?” y “¿Pero qué hacen las autoridades?” son cuestionamientos recurrentes.
La percepción ciudadana apunta a una falta de vigilancia efectiva en el transporte público, lo que facilita la operación de estas bandas y perpetúa un clima de inseguridad cotidiana.
UN PROBLEMA NORMALIZADO
El caso evidencia cómo el robo en transporte público ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en una práctica recurrente que afecta directamente a la población usuaria.
Aunque las denuncias circulan y los patrones son identificables, la ausencia de acciones visibles por parte de las autoridades mantiene a los ciudadanos en un estado de vulnerabilidad constante, obligándolos a depender de la prevención entre usuarios más que de la seguridad institucional.










































