Dos preguntas que se hacen y son de interés nacional, son: ¿Dónde está Guadalupe Taddei y José Alfredo Hernández Casillas? Alguien sabe de su paradero.
Interesante será revelar los mecanismos que, aparentemente, ingeniosos usaron los contratistas que acapararon contratos en el INE de Guadalupe Taddei y que desde dentro de la institución operaban.
La Auditoría Superior de la Federación debe ser el eje de la investigación y no dejar cabos sueltos, para llegar al fondo y actuar conforme a la ley, sin excepciones.
Un gobierno que tiene como máximas no robar, no mentir y no traicionar al pueblo, debe cuidar no caer en contradicciones.
Si algo hay de sobra dentro del gobierno mexicano son la corrupción, cohecho, tráfico de influencias, manejo oscuro de contratos y asignaciones y para colmo de todo, nepotismo, el que se quiere desterrar.
El tema es el primero que decide revisar el gobierno actual, falta saber hasta dónde llegarán en la investigación, aunque en el pasado otro gobierno morenista, el de López Obrador, dejó a medias la investigación del fraude en SEGALMEX.
En aquel entonces decidieron no ahondar en la participación del director Ignacio Ovalle, por la relación personal que tenía con el entonces presidente de México y el tema quedó cojo.
Pero no es el único donde la justicia de la cuarta transformación queda coja. La Barredora, ese grupo nacido en Tabasco en el gobierno de Adán Augusto López Obrador y denunciado por el propio gobernador Javier May cerró el círculo con la detención del exsecretario de Seguridad, Hernán Bermúdez, dejando de lado al entonces gobernador Adán Augusto López y a su sucesor Carlos Merino, nuevamente salvando a las cabezas y desdeñando cualquier responsabilidad de ellos.
Eso sí, cada vez que pueden, desde la presidenta Sheinbaum para abajo, restriegan como responsable de los desmanes de Genaro García Luna al entonces presidente Felipe Calderón. Él sabía todo y lo solapaba, dicen los acusadores.
Los morenistas nunca saben nada de lo que hacen sus colaboradores. Los jefes están en el Olimpo de los dioses y nunca se enteran de nada.
En el caso del llamado clan Taddei hay quienes aceptan parte de su culpa, pero indirectamente como el gobernador de Sonora, Alfonso Durazo.
Fue en Sonora donde inició el ascenso de la familia Taddei y en poco tiempo, hermanos, tíos, sobrinos, hijos se ramificaron por todos los puntos de la administración pública estatal y saltaron al concierto nacional.
Sin embargo, hay otros temas pendientes en los que el gobierno no pone atención y se excusa de la investigación, con todo y que hay señalamientos, en los que se involucra a personajes de alto nivel, algunos de ellos son parte de la administración pública, otros que lo fueron y quienes operan desde fuera, considerados los autores intelectuales.
Este puede ser el inicio de lo que no quiere MORENA, que se destapen las cloacas y queden expuestos en los comicios del año próximo, que son fundamentales para su proyecto político y concentrar mayor poder.


































