¡Se les subió el humo a la cabeza y el pueblo ya empezó a prenderles las lonas! Fernanda Chávez se disfraza de estrella de pacotilla y para evadir a la prensa es respaldada por guaruras de utilería, mientras en Tehuantepec le queman la publicidad a Vilma Martínez por seis años de promesas rotas, e Irma Juan Carlos busca seguir prendida de la ubre presupuestal por otra década.
“No tiene la culpa el indio, sino el que lo hace compadre… ¡o la que se cree diva de televisión nomás por despachar en el IEEPO!”, porque cuando la ignorancia se viste de gala y la soberbia se sienta en el escritorio principal de la educación, el espectáculo resulta ser una verdadera comedia chafa de terror. Bienvenidos a una nueva, filosa, ácida y desapiadada entrega de El Huarachazo, ese espacio libre de convenios oficiales que no se hinca ante las pasarelas del poder, ni le aplaude las actitudes circenses a los burócratas de la Primavera Oaxaqueña. Vaya semanita para el gabinete jarista: entre funcionarias que mandan a sus achichincles a bloquear el trabajo periodístico para no responder sobre la crisis educativa, exalcaldesas a las que el pueblo les incinera la propaganda en la cara por tramposas, y legisladoras que quieren eternizarse en el presupuesto. ¡Pásenle a lo barrido, que hoy no dejamos títere con cabeza!
1. Fernanda Chávez en el IEEPO: ¡roles de diva, escotes y guaruras aviadores!
“Aunque la mona se vista de seda, en la educación la incapacidad se le nota”. A la flamante titular del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca, Fernanda Chávez Cruz, se le olvidó rapidito que la política educativa de un estado en crisis no se administra como si fuera una alfombra roja de premios internacionales. En medio de las festividades de Día de Muertos —que el régimen se ha encargado de desbaratar con una folklorización de utilería estilo Hollywood—, la funcionaria quiso acaparar los reflectores con aires de rock star, presumiendo encantos e imagen de artificialidad estética primaveral, pero vacía de argumentos para sostener una entrevista seria.
Lo que verdaderamente indignó a la opinión pública no fue su vestuario de gala, sino el despliegue de prepotencia cuando la prensa intentó cuestionarle los problemas acuciantes del sistema educativo oaxaqueño:
La evasión estelar: Aplicó la de la diva inalcanzable, dándole la espalda a las preguntas sensatas sobre la infraestructura escolar y el abandono pedagógico.
El monigote de turno: Para cubrirle las espaldas y agredir el trabajo periodístico salió su achichincle de cabecera, Rolando Calderón García, quien, nada menos u nada menos, ostenta un jugoso cobro como aviador en la nómina estatal, además figuraba como director del Sistema de Preparatoria Abierta.
El compadrazgo al desnudo: Un personaje que, de acuerdo con su propio perfil, no cuenta con las cualidades, formación, actitudes ni habilidades mínimas para coordinar la educación abierta del estado, pero que opera con la doble cachucha de aviador estelar y guarura de discoteca para defender el puesto de su proyectora.
Así es como la Primavera maneja la educación: perdiendo el piso, regalando direcciones y sueldos de aviaduría a los cuates, y respondiendo al periodismo con empujones, dobleteo de salarios y poses de revista.
2. Tehuantepec en fuego: la rebelión en La Noria contra Vilma Martínez
“Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe… ¡y a la ‘Naranjera’ ya le quemaron las lonas!” Creen en Palacio de Gobierno que la ciudadanía sufre de amnesia selectiva, pero el pueblo sabio guarda memoria de cada bache, cada obra inconclusa y cada desfalco. El pasado 27 de octubre, cerca de cincuenta vecinos del fraccionamiento La Noria, en Santo Domingo Tehuantepec, le acomodaron una bofetada de realidad a las aspiraciones de Vilma Martínez Cortés.
Cansados de ver cómo, tras dejar a Tehuantepec sumido en la ruina, los baches y la delincuencia durante seis años de gobierno municipal y un paso absolutamente gris por la SEBIENTI, ahora pretende encaramarse como candidata a Diputada Federal, los colonos salieron a las calles a retirar su publicidad. Entre llantas y basura en el campo de fútbol local, las lonas de la morenista terminaron hechas cenizas. Los manifestantes fueron contundentes: no van a tolerar actos anticipados de campaña ni que una exfuncionaria que jamás les cumplió con obra pública pretenda regresar a pedirles el voto para seguir viviendo en la opulencia.
3. La ambición sin fin: Irma Juan Carlos y los 9 años en la ubre presupuestal
“El que no asea la batea, quiere seguir comiendo de la misma harina”. La sed de poder en la Primavera Oaxaqueña no conoce el empacho ni la vergüenza. Ahí está el caso de la diputada Irma Juan Carlos, quien parece tener firmado un contrato perpetuo con el presupuesto público sin que nadie entienda cuál ha sido su beneficio real para las comunidades que dice representar.
Su expediente habla por sí solo:
• Pasó por la Dirección de Operación Regional en la SEDAFPA sin pena ni gloria.
• Se amarró a la curul federal por el Distrito 2 (Teotitlán de Flores Magón) en la LXIV Legislatura (2018–2021).
• Se reeligió para la LXV Legislatura (2021–2024).
• Y repitió la dosis para encaramarse en la actual LXVI Legislatura (2024–2027).
¡Nueve años consecutivos viviendo del erario federal! Y aun así, con tres legislaturas al hilo sobre las espaldas y un currículum amarrado a la burocracia, su ambición desmedida la lleva a seguir operando para no soltar los privilegios de la clase política. Para estas damas del régimen, el servicio público no es un honor ni un compromiso con los que menos tienen: es la franquicia familiar que se hereda, se revalida y se defiende a dentelladas.
En resumidas cuentas, mis estimados lectores: tenemos directoras que prefieren actuar como divas escudadas por achichincles aviadores que responderle a la educación, candidatas a las que el pueblo les quema la propaganda por tramposas y legisladoras eternas que no quieren soltar la ubre del presupuesto. ‘Árbol que nace torcido, jamás su tronco endereza’, y a este régimen de divismos y ambiciones desmedidas la ciudadanía ya le está encendiendo la mecha de la indignación.
¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no pide permiso… y mucho menos perdón!





























