Al conmemorarse este domingo el día de Todos los Santos, el arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, pidió que la conmemoración por nuestros seres queridos, “que están en la gloria de Dios”, también “nos recuerde a todos y cada uno de nosotros que debemos de ser santos”.
Desde la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, en la ciudad de Oaxaca, Vázquez explicó que “Dios nos hizo santos” a partir del bautismo, pero que también “nos quiere santos”, algo en lo que es necesario trabajar para que, al dejar este mundo, se llegue al cielo de los santos, en esa multitud donde queremos y creemos que están nuestros seres queridos.
Ante la feligresía local y visitantes, monseñor reflexionó sobre la importancia de trabajar para ser santos y de mantener una pobreza de espíritu, de tener un corazón limpio, para que siempre busquemos a Dios.
“Vamos preguntándonos si hemos trabajado para ser santos. Y cuando se habla de la santidad, ¿qué pensamos? Y cuando se habla de los santos, ¿Qué pensamos? ¿Solo en los que la iglesia ha declarado como santos? ¿O pensamos en todos los que están en la iglesia triunfante? ¿Los que están en el cielo contemplando por toda la eternidad a Dios?… Ahorita piense: ¿Su papá ya murió? ¿Su mamá ya murió? ¿No será de ese número, de esa multitud inmensa que nadie puede contar? ¿Usted cree que está allá o solamente quiere que esté allá? Yo quiero y creo”.
En la misa, exhortó a pensar sobre qué tenemos en el corazón, a trabajar para alcanzar la gloria en el cielo, a crecer en la misericordia.
“Crezcamos en santidad de vida, en el ejercicio de la virtud para que podamos, un día, ser de los que están frente al cordero, multitud inmensa que nadie puede contar. Preparémonos para ello porque un día vamos a dejar este mundo. Nuestra meta final es el cielo y en el cielo viven los santos. Y ahí llegan los que vivieron santamente mientras peregrinaron por este mundo”.
Al explicar que este lunes se recuerda a los fieles difuntos, el arzobispo pidió no estar tristes, ya que es a ellos a quienes este domingo hemos celebrado pensando que están en la gloria de Dios. “Y mañana (lunes) le vamos a decir a Dios: concédeles la paz y la alegría de los justos. Así vivimos estos dos días”.






































