Parece ser que el único que no se ha dado cuenta que las campañas electorales rumbo a 2027 ya están echadas a andar es el Instituto Nacional Electoral (INE) y todos los órganos del tipo electoral, federal y estatales.
O si se han dado cuenta lo disimulan muy bien y argumentan, como la Ejecutiva de Morena, que los “Defensores…” no piden el voto, que sólo hacen recorridos de reconocimiento político y no electoral.
Y es que los “Defensores de la Transformación” no necesitan pedir el voto para hacer proselitismo, para estar ahí y reclamar solidaridades y gratitud. Incluso, para dejar pactados compromisos con grupos políticos o de fuerza política en distintos estados, localidades, municipios… Están ahí para iniciar generar presencia y ganar o negociar votos.
El tema que hoy se debate es si esta presencia múltiple y nacional está en ley electoral o se están violando los tiempos electorales pactados en ley.
Esto es: Morena creó y utiliza la figura oficial de “Coordinadores de la Defensa de la Transformación”, conocidos también como “Defensores o Coordinadores de la 4-T., para -dice- estructurar su trabajo territorial y definir a sus virtuales candidatos a puestos de elección popular.
Su propósito principal -también argumenta- es coordinar la estructura del partido de puerta en puerta; realizar asambleas informativas; explicar los logros del movimiento y recoger las demandas de la ciudadanía. “Sirven como el filtro previo para perfilar a quienes posteriormente competirán formalmente como candidatas y candidatos a gubernaturas, alcaldías y diputaciones”.
Esto, dicho así parece inofensivo electoralmente. Pero no. Estos recorridos y esta presencia partidaria en todo el país tienen que ver con los comicios de junio de 2027. Y esto tiene una razón:
Morena 4-T, aunque lo niegue y diga que todo va viento en popa, según sus encuestas, sabe que si las elecciones fueran por la vía puramente democrática perderá votos en todo el país; sabe que hay muchas inconformidades, enojos, decepciones… Que la ciudadanía electoral no les cree en todo.
Que focos de mal gobierno morenista han dañado la presencia y la confianza en Morena-4-T. La corrupción. El desapego de estos gobiernos (federal, como estatales y municipales) de la sociedad que le otorgó su voto en 2018 y 2024 está costando caro a Morena-4-T en el ánimo nacional.
Hay desatención en asuntos que tienen que ver con la seguridad, la salud, la educación, la economía doméstica… La cauda de simulaciones que atentan contra la verdad día a día produce más desconfianza que apego.
“Las mañaneras” que se planteaban como conferencias de prensa para dar a conocer hechos de gobierno se transformaron desde el sexenio anterior y éste, en foros de acusaciones, de agravios, de amenazas, de desatinos, de confrontaciones, de mentiras y de engaños. La gente se fastidia ya.
La seguridad pública, un factor clave de gobierno sigue siendo una asignatura pendiente. Esa que desde 2018, hace ocho años, se dijo que se solucionaría y que, sin embargo, sigue ahí, aterrorizando al país y generando desconfianza en el extranjero hacia México.
Por todo esto las campañas con rumbo a junio de 2027 parecen estar ahí, a la vista, al portador, ya en Tabasco o en Chihuahua o en tal o cual estado o municipio: en el país morenista.
Por ejemplo, partidos de oposición han mostrado inconformidad y presumen que presentarán una queja ante la autoridad electoral por lo que dicen que comete el hijo del ex presidente de México, Andrés Manuel López Beltrán: campaña anticipada, porque quiere ser diputado federal. Esto lo que conseguirá con o sin campaña, por razones de todos conocidas.
Y eso. Todo está a la vista, menos para el INE. Y ¿qué hay de los partidos políticos de oposición? Nada. Todos siguen ahí como el dinosaurio de Tito Monterroso. Ni para atrás ni para adelante. ¿Por qué tendrían que votar los mexicanos por el PRI o por el PAN o por el PRD -casi en extinción?
“Alito” Moreno parece querer confrontar él solo a Morena. Los acusa de “Narcopartido” y otros. Y sí, ganó Coahuila, pero falta mucho-muchísimo para que pueda conseguir la presidencia del país; lo mismo el PAN cuya tibieza-derechista está más que cuajada y sin emoción para los electores.
¿En dónde está el proyecto de Nación, doctrina, ideología y forma de gobierno que proponen cada uno de los partidos de oposición y que -en democracia- deberían contrastar con lo que es Morena-4-T? ¿En dónde están esos personajes cuya fortaleza e inteligencia o grandeza estén a disposición de la democracia mexicana y con rumbo a junio de 2027?
Lo que ya se ve es que ganará esas elecciones Morena 4-T, y no por culpa de los mexicanos, muchos-muchos de los cuales ni siquiera votarán por enojo… etc. Abstención a la vista.
Ganarán porque la oposición política en México no supo y no ha sabido ser oposición a la altura de la democracia que queremos en nuestro país.
¿Qué nos toca a los mexicanos? Tomar conciencia de lo que pasa y ocurre en México.
Ser extremadamente exigentes con el gobierno actual, en todas sus expresiones; y participar, sí, en política y en democracia, habida cuenta de que la democracia no se agota sólo en las urnas.
La democracia, el factor democrático y la vida democrática se viven día a día, momento a momento, y en todos los ámbitos de nuestro entorno y por nuestro futuro.
Y esa conciencia democrática es lo que no han conseguido ni Morena, ni los partidos de oposición que hoy duermen el sueño de las manzanas.

































