¡Se les cayó el teatro de la “Paz” y el lodo les llega hasta el cuello! Gobierno Estatal presumía el despliegue de medio mundo en el Istmo mientras el crimen despachaba desde el Palacio Municipal; la caída de Miguel Quetu desnudó la cloaca de Emilio Montero y la red de “aviadores” dorados que saquean la educación en Oaxaca.
“Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe… ¡y en el régimen jarista el tinaco entero les explotó en la cara!”, porque por más que intentaron tapar el Sol con un dedo y maquillar las cifras para vendernos un “Oaxaca en paz” previo a la Guelaguetza, la cruda realidad terminó por desmentir el circo oficialista. Bienvenidos a una nueva, ácida, picante y bien filosa entrega de El Huarachazo, el único espacio libre de convenios oficiales que no le rinde pleitesía a los padrinos de la impunidad, no se traga los discursos de utilería del Gabinete de Seguridad ni le perdona las pifias al Ejecutivo estatal. ¡Vaya basurero el que acaba de destaparse! Mientras a los juchitecos se los llevaba el carajo entre ejecuciones, levantones y cobro de piso, las autoridades jugaban a los desfiles militares, protegiendo a los verdaderos verdugos que despachaban cómodamente como autoridades locales y directores de instituciones educativas. ¡Pásenle a lo barrido, que hoy no dejamos títere con cabeza!
1. Del operativo “Sable” al plan “Juchitán por la paz”: ¡el desfile de 500 elementos que no sirvió para nada!
“Pueblo chico, infierno grande… ¡y gobierno ciego ante el crimen organizado!” La historia del Istmo en los últimos dos años ha sido un calvario de sangre. Desde noviembre de 2025, tras la masacre que cobró la vida de tres personas y una niña de solo 4 años en Juchitán, el Gobierno del Estado nos vendió con bombo y platillo el promocionado Megaoperativo “Sable”. Nos prometieron que con más de 500 elementos de la Marina, SEDENA, Guardia Nacional y la AEI, apoyados por la inteligencia del C5, la paz regresaríа de la noche a la mañana. Pero las cosas siguieron “inmutables”, como si los operativos fueran dirigidos por mimos.
Para el 21 de marzo reforzaron la presencia policial, pero todo siguió igual. Para abril de 2026, el gabinete completo marchó a Juchitán a cacarear el “Plan Juchitán por la Paz, la Justicia y el Bienestar”, prometiendo contención delictiva, recorridos preventivos con 150 elementos y hasta la regularización de mototaxis a través de la SEMOVI. Cuando la prensa acorraló a los funcionarios cuestionando la complicidad de las autoridades municipales con el crimen organizado, se rasgaron las vestiduras negándolo tajantemente y culpando a “células locales aisladas” como la del Cromo. Previo a las fiestas de julio, sacaron sus cifras alegres presumiendo la captura de 219 personas para dar la falsa impresión de tranquilidad. ¡Puro humo mediático! La violencia nunca cesó porque los delincuentes no estaban escondidos en los cerros: ¡estaban sentados en la silla municipal!
2. El atentado a Elvis Guerra y el operativo enjambre: la caída de Miguel Quetu y Emilio Montero
“No fue la gota que derramó el vaso, sino ‘el vaso que derramó el agua’… ¡palabra del mismísimo Gobernador!” Tuvo que ocurrir el cobarde ataque armado contra el domicilio del reconocido diseñador y activista muxe Elvis Guerra —a solo tres días de haber vestido a la presidenta Claudia Sheinbaum— para que la presión nacional obligara al régimen a actuar. La denuncia por cobro de piso expuesta por Elvis destapó la letrina que la Fiscalía y el Gobierno Estatal pretendían mantener sellada.
El pasado miércoles 23 de septiembre de 2026, mediante el Operativo Enjambre, cayó finalmente Miguel Quetu, señalado por extorsión agravada y delitos contra la seguridad del Estado. La detención de Quetu provocó un efecto dominó que derribó a su mentor político: Emilio Montero Pérez, exalcalde de Juchitán y flamante titular del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), quien tuvo que presentar su renuncia acorralado por los señalamientos de protección e impunidad. ¡Tanto tiempo simulando que investigaban cuando la delincuencia despachaba desde las oficinas estatales!
3. La nómina dorada de la impunidad: “aviadores” y los dobles sueldos del IEEPO
“Candelero en la casa y oscuridad en la calle… ¡con los recursos de la educación financiando operadores!” La caída de Montero no solo evidenció complicidades criminales, sino el descomunal saqueo financiero en las entrañas del IEEPO a través de una “nómina de la impunidad”. Datos de la Plataforma Nacional de Transparencia y del FONE revelaron que desde 2024 existen más de 200 registros con la misma plaza de “Coordinador de Proyectos y Servicios Culturales”, cobrando $17,559.52 pesos brutos al mes sin centro de trabajo fijo y operando a más de 400 kilómetros del Istmo.
El caso más escandaloso de esta red es el de Diego Moisés Pérez de la Cruz, expresidente de Cuilápam y actual Subsecretario en la SEBIENTI (encargado del programa Mi Primera Chamba). Mientras a los jóvenes beneficiarios del programa les entregan la modesta suma de $9 mil pesos, su titular cobra la friolera de $165,722 pesos brutos al mes, devengando dobles sueldos entre la SEBIENTI ($87,818 como subsecretario) y seis percepciones como “docente” en el IEEPO ($77,904). ¡Una auténtica burla para el magisterio y para las familias oaxaqueñas que sobreviven al día!
En resumidas cuentas, mis estimados lectores: el “gobierno del pueblo” usó los operativos de seguridad como escenografía para encubrir una red de extorsión y corrupción que nacía en la alcaldía de Juchitán, pasaba por la dirección del IEEPO y alimentaba las bolsas de funcionarios “punteros” en el gabinete estatal. ‘Por las vísperas se sacan los días’, y la Primavera Oaxaqueña ya demostró que tal parece que su verdadero rostro es el del saqueo descarado y la complicidad delictiva.
¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no pide permiso… y mucho menos perdón!

































