¡Sin vergüenza ni recato! Salomón Jara se lava las manos ante los desmanes de su hermano Noé, “Mambo” Romero le da cobijo al nepotismo con su primito en la rectoría y en Juchitán la Fiscalía actúa como banda criminal destrozando negocios familiares.
“No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que se tapa los oídos con el presupuesto”, pero en esta marcha forzada de la “Primavera Oaxaqueña” el descaro ya superó todos los límites. Bienvenidos a una nueva, incendiaria y bien correosa entrega de El Huarachazo, el único espacio libre de convenios oficiales que no se dobla ante los caprichos del Palacio de Gobierno, no le rinde pleitesía al poder ni se traga el cuento de la honestidad valiente de este régimen. Vaya semanita de pesadilla la que nos recetan: pasamos del gobernador evadiendo la oscura relación de su hermano con los delincuentes de la ASAEO y pateando el bote del asesinato del periodista Alejandro Leyva, al “pequeño” secretario de Gobierno —Chucho “Mambo” Romero— inventando pretextos de sonido mientras tiene a media familia prendida de la ubre estatal, para rematar con la barbarie en Juchitán, donde los propios elementos de la Fiscalía operan al más puro estilo de la delincuencia organizada: asaltando tortillerías y sembrando el terror. ¡Pásenle a lo barrido, que hoy no dejamos títere con cabeza!
1. Salomón Jara: el arte de lavarse las manos y huir de los temas escabrosos
“El que nada debe, nada teme”, pero cada vez que al gobernador Salomón Jara le ponen un micrófono enfrente para cuestionarlo sobre los temas que de verdad le queman las manos, aplica la de “cantinflear” o la de Tirso de Molina: “Yo en eso no me meto”. Cuestionado sobre los movimientos políticos de su hermano Noé Jara Cruz y los vox populi sobre sus presuntos vínculos y protección a la peligrosa mafia sindical de la ASAEO —señalada por secuestro, cobro de piso, extorsiones y homicidios—, Papá Salomón se desmarcó con una frialdad pasmosa: “Aquí no damos línea a nadie; cada quien hace lo que debe o no debe hacer”. ¡Vaya cinismo! El “hermanito incómodo” hace y deshace en el estado, opera con grupos armados en los Valles Centrales y Etla, pero el gobernador jura que vive en una burbuja de santidad.
Y, por si fuera poco, cuando la prensa le apretó las tuercas sobre los duros cuestionamientos de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) y el choque con la Fiscalía por el cobarde asesinato del periodista Alejandro Leyva Aguilar, el mandatario volvió a aplicar la técnica del avestruz:
“Ahorita se trata de que se investigue este caso, de que hoy no distraigamos los reflectores… estoy confiadísimo que la Fiscalía General de la República es muy profesional para esclarecer… yo espero de la FGR buenos resultados”.
Traducción: “Tírenle la pelota a México que aquí no queremos sudar la camiseta”. Ah, pero eso sí, para justificarse por haber mandado a demoler el teatro al aire libre del fallido Parque Lineal del Río Atoyac —donde tiraron a la basura más de 200 millones de pesos del pueblo—, ahí sí le salió lo técnico: “se modificaron cuestiones técnicas y es responsabilidad de la empresa… nosotros no vamos a afectar el patrimonio”. ¡Por favor! El dinero destruido salió de los impuestos de los oaxaqueños, no de su bolsa.
2. Chucho “Mambo” Romero y el imperio de “Los López”: nepotismo con sello de la Sego
“Dime de qué presumes y te diré de qué careces”. El “pequeño” secretario de Gobierno, Jesús Romero López, volvió a dar un espectáculo digno de carpa de circo. Cuestionado sobre la operatividad delictiva de la ASAEO y sus nexos con el gobierno, soltó un discurso mareador sobre “cumplir la ley” y, justo cuando se estaba quedando sin argumentos, ¡se le “acabó la batería” al sonido! “Yo creo que los muchachos del sonido deben ser de un sindicato… que se circunscriban a la ley”, bromeó para zafarse del aprieto, asegurando que “se come mejor en silencio”. ¡Claro que comen en silencio, pero del presupuesto público!
Porque mientras el buen Chucho simula mano dura contra los sindicatos extorsionadores, en los hechos opera la mafia del nepotismo más descarada que se tenga memoria en Oaxaca. El clan de “Los López” tiene secuestrada la administración pública local:
Pavel López Gómez: primito hermano de Chucho, premiado nada menos que con la Rectoría de NovaUniversitas en Ocotlán. Un personaje sin credenciales académicas, sin trayectoria docente ni méritos investigadores, pero con el “gran título” de ser familia del secretario.
Lenin López Nelio: operador opaco e incrustado en la nómina estatal.
Tania López Gómez: prima hermana que, tras perder estrepitosamente la elección a la presidencia municipal de Xoxocotlán, recibió como “premio de consolación” una curul en el Congreso del Estado.
A esto sumémosle los señalamientos de tráfico de influencias en el Instituto Catastral, la protección gubernamental ante percances viales de sus familiares y el cinismo de viajar en aeronaves privadas mientras le predican “austeridad republicana” a la gente que no tiene ni para las tortillas.
3. Terrorismo oficial en Juchitán: la fiscalía asalta la tortillería “Nayeli”
“Para tener esos custodios, mejor déjenme con los ladrones”. En el Istmo de Tehuantepec, la delincuencia no solo viste de civil, también porta placa, pasamontañas y sellos oficiales. El caso de la Tortillería “Nayeli” en Juchitán de Zaragoza deja al descubierto la podredumbre y el nivel de barbarie con el que operan los elementos de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO).
La dueña del establecimiento denunció entre sollozos el infierno que vivió la madrugada del jueves: encapuchados presuntamente pertenecientes a la Fiscalía irrumpieron sin orden de cateo, destrozaron las instalaciones y se comportaron como una auténtica banda de roba-chicos y asaltantes de camino. No solo dañaron la maquinaria adquirida tras 15 años de trabajo honrado, sino que se robaron el dinero en efectivo de la cuenta de ventas del día anterior, básculas nuevas, termos, papel y consumibles, así como herramientas de mantenimiento, esmeril, calentador de gas, mangueras, un regulador, el teléfono del negocio y hasta los equipos de videovigilancia (¡rompiendo incluso las cámaras de los vecinos para no dejar huellas!).
“Entraron sin una orden, no nos dieron motivo… Robaron, no solo destrozaron. ¿Si revisaron y no encontraron nada, por qué tenían que llevarse mi producto? Yo lo único que quiero es protección y seguridad para mí y mi familia… Se supone que están para cuidar, entonces ellos son quienes están haciendo cosas malas”, denunció la afectada, quien lleva tres días esperando en vano a que los peritos acudan a levantar el acta.
Las redes sociales estallaron en indignación ante esta muestra de abuso policial: “Hoy son estas personas, mañana podemos ser nosotros, ¡YA BASTA!”, “¿Para qué tanto operativo si sigue la corrupción?”. Queda claro que en la Oaxaca de Salomón Jara, la ciudadanía le teme más a una patrulla ministerial que a los propios delincuentes.
En resumidas cuentas, mis estimados lectores: tenemos un gobernador que evade su responsabilidad en los crímenes y protege a su hermano, un secretario de Gobierno que reparte rectorías y diputaciones a sus primos mientras se llena la boca de “ley”, y una Fiscalía que destruye el patrimonio de mujeres trabajadoras en el Istmo. “Arrieros somos y en el camino andamos”, y este gobierno de abusos y simulaciones terminará ahogado en el pozo de su propia impunidad.
¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no pide permiso… y mucho menos perdón!

































