Redacción/FAHHO
Una infestación de pececillos de plata fue el punto de partida para redescubrir y fortalecer la preservación del archivo municipal de San Miguel Tequixtepec, ubicado en el distrito de Coixtlahuaca, al norte del estado de Oaxaca. La presencia de estos insectos alertó a las autoridades locales, quienes solicitaron apoyo al observarlos entre los documentos históricos del Registro Civil.
A partir de esta situación, la Fundación Alfredo Harp Helú, mediante Adabi Oaxaca, inició un proceso integral de intervención que no solo atendió el problema de desinsectación, sino que permitió proponer una organización más sistemática del acervo. Este archivo resguarda documentos de gran valor histórico, algunos que datan de 1540, además de lienzos del siglo XVI y expedientes escritos en lenguas originarias como el mixteco, el náhuatl y el ngiwa o chocolteco.
El trabajo actual contempla la clasificación por series documentales, la integración de inventarios previos en un solo registro y la emisión de recomendaciones para su adecuada conservación. Con ello, se busca facilitar la consulta, mejorar la vigilancia del acervo y contribuir a la custodia del patrimonio documental oaxaqueño, consolidando a San Miguel Tequixtepec como una de las comunidades con mayor riqueza histórica del país.
La historia de este archivo es interesante. En 1992, cuando el señor Juan Cruz Reyes asumió el cargo como secretario, encontró una oficina en desorden y un montón de documentos amarrados con lazos o mecahilo en un rincón del palacio municipal. Entonces, con el permiso del presidente municipal, comenzó a desatarlos, extenderlos y ponerlos en carpetas que señaló como escritura antigua. Hasta ahora él ha sido el principal custodio de la memoria de su pueblo.

A partir de la inauguración del museo comunitario de San Miguel Tequixtepec se dio a conocer la existencia del conjunto documental. Por ese tiempo, un par de lienzos de los primeros años de la época colonial fueron restaurados por el taller de restauración de la Biblioteca Francisco de Burgoa. Así pues, se impulsaron importantes labores de rescate. En 2001, bajo la dirección del Dr. Sebastian van Doesburg, se realizó una clasificación dividida en las secciones Presidencia, Justicia, Registro Civil y Tesorería que dio como resultado un inventario con 75 cajas AG-12. En los años siguientes se hizo el ordenamiento de la documentación de la Alcaldía en 24 cajas AG-19. Asimismo, algunas reproducciones de documentos se exhibieron en el museo comunitario.
En la reciente administración, unos libros de la iglesia que estaban en riesgo de perderse fueron resguardados en la misma oficina del archivo municipal. De igual forma, durante una de las últimas visitas que realizamos nos mostraron una bodega ubicada en uno de los cuartos del palacio municipal que tenía más cajas con documentos. Se trata de uno de los archivos más grandes que hemos organizado hasta el momento.
La intervención de Adabi Oaxaca ha consistido en una clasificación a nivel de series documentales, es decir, una subdivisión de las secciones que se habían identificado anteriormente para agrupar los documentos por asuntos, con el mismo esquema que se ha utilizado en otros archivos municipales en el país. También se integrarán todos los trabajos anteriores en un solo inventario que abarcará desde el documento más antiguo hasta el último fechado en 1980. Asimismo, se han sugerido una serie de recomendaciones para su conservación.
El archivo municipal de San Miguel Tequixtepec es uno de los más importantes en el país. No tiene comparación con otros archivos ni por su antigüedad ni por su extensión. Es una de las pocas poblaciones que aún conserva lienzos del siglo XVI, junto con expedientes que datan de 1540 y que nos hablan de una comunidad con un pasado de gran relevancia política, cultural y económica durante la época colonial. Además, tiene algunos documentos escritos en lenguas como el mixteco, el náhuatl y el ngiwa o chocolteco. Este inventario que entregaremos a las autoridades facilitará la consulta y permitirá una mejor vigilancia del archivo, de esta manera la Fundación coadyuva en la custodia del patrimonio documental oaxaqueño.











































