
Cada advocación tiene su propia historia, su propio “rostro” y el cariño particular de los pueblos que la veneran; al final del día, todas, sin distinción, convergen en ese mismo amor maternal de María, la madre de Jesús de Nazaret y de Cristo inmolado en la cruz. La advocación original de la diócesis de Oaxaca fue la de la Asunción y San Marcial.
Fue la tercera catedral erigida en la Nueva España, así que explicaré que el pasado martes 30 de junio los oaxaqueños celebramos a nuestro patrón de la provincia eclesiástica, San Marcial Obispo, a partir del 14 de enero de 1534. Por ello, la catedral lleva la doble advocación “La Asunción” (San Marcial), por lo que históricamente hoy hablo de San Juan de Dios, erigida como catedral en 1535 bajo la advocación de Santa Catarina, ya que la actual se erigió después. Es cierto que, como solíamos hacerlo en épocas del virreinato, ya no celebramos al patrón de Oaxaca, así que hoy solo queda el recuerdo del registro en los libros de la catedral de las funciones que, cada año, durante siglos, se celebraron a San Marcial de Limoges, obispo y confesor, patrono de Oaxaca por ser esta la provincia eclesiástica de este santo, al que la ciudad se encomienda y celebra el día 30 de junio de cada año, vistiéndose la catedral de flores y celebrando misas durante el día en honor de este obispo patrón.
San Marcial es un importante santo de origen francés. De acuerdo con una biografía de Saturnino (el primer obispo de Tolosa), Marcial fue el primer obispo de Limoges, al sur de Francia.
Las menciones más antiguas sobre San Marcial, nacido en el año 220 d. C., datan del principio de la Edad Media. Fue Sidonio Apolinar (siglo V), obispo de Clermont, quien afirmó que Augustóritum nombró a Marcial como obispo de Tolosa.
Durante el consulado del emperador Gayo Mesio Quinto Trajano Decio (250-251), fueron nombrados obispos siete clérigos y enviados desde Roma a las Galias para cristianizar a los galos, los cuales fueron repartidos de la siguiente manera: Gatien a Tours; Trófimo a Arlés; Pablo a Narbona; Saturnino a Tolosa; Denis a París; Austromonio a Clermont y San Marcial a Limoges.
Probablemente fue el presbítero Fabián, quien fungió como papa cristiano entre el año 236 d. C. y el año 250 d. C., quien los envió. Cuando los obispos llegaron a Francia, el papa ya había sufrido el martirio en Roma (20 de enero del 250 d. C.).
San Marcial murió a finales del siglo III, quizá en 273. Fue enterrado en las afueras de la aldea romana, en un pequeño cementerio de la vía Agripa, misma que se había construido sobre la ruta europea de peregrinación hacia el santuario de Santiago de Compostela, en Galicia, donde se ubica uno de los tres caminos que hoy conocemos como el Camino de Santiago; los otros dos son la larga Vía de la Plata, Sevilla-Santiago, de casi 1,008 kilómetros, y el corto Camino Inglés, de 118 kilómetros. Con él se logra la Compostela. Este lo recorrió Alfonso II en el siglo IX.
Patrono de la provincia, es por esta razón que Oaxaca tiembla un día sí y otro no, ya que está sobre placas tectónicas y ha tenido sismos superiores a los 8 grados. Recordemos el terremoto de 1787, llamado de San Sixto; fue de magnitud 8.5, el más grande registrado en México, y destruyó Oaxaca con una intensidad de IX en la escala de Mercalli. Por ello se encomendaron a San Marcial, sacando al santo obispo en solemne procesión. El sismo más reciente de esa magnitud fue el del 14 de enero de 1931, a las 20:00 horas, con una magnitud de 8.0 en la escala de Richter. Lo catastrófico fue su duración: 3 minutos y 10 segundos, con epicentro en Loxicha, dañando la mitad de la ciudad de Oaxaca. Únicamente hablando de los templos, resultaron dañados los siguientes: San Francisco, San Agustín, San Juan de Dios, La Merced, Los Siete Príncipes y La Soledad; así como los pueblos de San Lorenzo Zimatlán, Ayoquezco de Aldama y San Andrés Miahuatlán, que tenía por patrón a San Miguel Arcángel, “patrón y defensor de este pueblo contra los temblores y pestes”, reduciéndose la población de Oaxaca a un 30 %, ya que muchos migraron por el hambre, el cólera, la miseria y el espanto.
Su tumba se convirtió gradualmente en un lugar de paso para los peregrinos compostelanos. En el siglo IX, varios monjes que vivían allí para dar abrigo a los peregrinos y recolectar fondos encontraron patronazgo en la orden benedictina.
Al transcurso de los años, el lugar se convirtió en la abadía benedictina de San Marcial, que poseyó una importante biblioteca privada, solo superada por la de la abadía de Cluny, y un scriptorium (sitio de copistas de textos religiosos). En esta biblioteca se educó y trabajó el cronista Geoffroy du Breuil (siglo XII), quien sería abad de Vigeois (1170-1184).
En la abadía se formó un grupo de compositores que, en la actualidad, se considera que integró la Escuela de San Marcial. Se le conoce por la composición de tropos, secuencias y un órganum primitivo (método de acompañamiento exclusivamente vocal). A este respecto, fue una importante precursora de la Escuela de Notre Dame.
La abadía de San Marcial, una de las grandes iglesias de peregrinación del cristianismo occidental, sufrió tantas malversaciones que, en el siglo XIX, solo quedaban los deteriorados manuscritos de su biblioteca. El rey Luis XV compró la mayoría de estos textos, los llevó a París y los utilizó para crear la Biblioteca Nacional.
Se desconoce en la actualidad hasta qué punto estos manuscritos reflejan las composiciones medievales de la abadía de San Marcial en particular o si eran recopilaciones de trabajos de distintos lugares del sur de Francia. No se conoce el nombre de ningún compositor de esta escuela.
Muy recientemente se decidió excavar entre 1966 y 1970, años en los que se efectuaron excavaciones cerca del emplazamiento de la antigua abadía de Saint Martial. Se descubrieron varias tumbas, junto con un mosaico del Alto Imperio, que indica la importancia de los personajes enterrados. Se cree que se trata de la tumba del obispo. Doce capiteles románicos esculpidos fueron descubiertos bajo los cimientos de un establo, y el Museo del Obispado de Limoges los adquirió en 1994.
Aquí, en Oaxaca, se le nombró abogado y protector contra los temblores. Incluso, en el convento de los mercedarios se dio el nombre de San Marcial a un pozo de aguas curativas, y el templo, hoy bajo la advocación de la Virgen de la Merced, ha sido remozado y tiene su origen en la ermita de San Marcial, que data del siglo XVI.
La catedral de Oaxaca se llama oficialmente Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, pero también se le conoce como “La Asunción” (San Marcial). En la hermosa fachada o portada principal y en el interior se aprecia, en los nichos del primer cuerpo, esculturas de santos, mártires y obispos; ahí está representado San Marcial con su báculo. Existe un pueblo que lleva su nombre, San Marcial Ozolotepec, en la Sierra Sur. El templo tiene la imagen del santo y la fiesta se celebra el día 30 de junio. Les comento que el terremoto de 1787 ocurrió el día 28 de marzo y fue tan espantoso que duró cerca de cinco minutos, por lo que se recurrió no solo con plegarias a San Marcial; fue tan fuerte que se le llamó de San Sixto y se sacó en procesión al Señor del Rayo de la catedral y a la Virgen de la Soledad.
Cuando vivió Andrés de la Concha en Antequera, entre 1574 y 1594, realizó retablos para el sagrario y para varias capillas laterales; una de ellas era la de San Marcial. Hoy lo recuerdo y lo traigo a la palestra por haberlo nombrado, y ese martes 30 de junio los feligreses acudieron a la misa de la catedral y también a los 30 templos que tiene abiertos la ciudad. Demos gracias a Dios de que no ha temblado tan fuerte, aunque no deja de temblar casi todos los días en nuestra bella ciudad de Oaxaca de Juárez.
Oaxaca de Juárez, Oax., a 20 de julio de 2026.
JORGE BUENO
Cronista de Oaxaca
Presidente de la A.E.C.O.
Secretario General de la Federación Nacional de Asociaciones de Cronistas Mexicanos A.C.





































