Este martes, 27 de enero de 2026, falleció Roberto Gallegos Ruiz, uno de los arqueólogos más influyentes en el estudio de las culturas prehispánicas de Oaxaca y responsable de uno de los descubrimientos más relevantes del siglo XX: las Tumbas 1 y 2 de Zaachila, halladas en 1962, que confirmaron la importancia de este sitio como último gran señorío zapoteca del Posclásico Tardío.
Su trabajo permitió no solo revelar la riqueza ritual y simbólica de Zaachila, sino también establecer los vínculos políticos y familiares entre las élites zapotecas y mixtecas, aportando información clave para comprender la historia antigua del sur de México.
UN DESCUBRIMIENTO CONTRA TODO PRONÓSTICO

El arqueólogo e investigador Ismael Vicente Cruz, colaborador en estudios posteriores en Zaachila y cercano a Gallegos Ruiz, recordó que el hallazgo se dio en un contexto complejo.
“Roberto Gallegos Ruiz era muy joven cuando se emprendió la excavación en Zaachila, con problemas sociales y políticos en el pueblo. Aun así, se aventuró a excavar el montículo marcado con la letra A del Cerrito”, explicó.
El resultado fue decisivo.
“Al final de la temporada aportó el conocimiento de las tumbas, no solo al estado sino al país, colocando a Zaachila como uno de los centros más importantes de la arqueología oaxaqueña”, añadió.
La Tumba 1, por la calidad de sus esculturas en estuco, fue comparada con la Tumba 7 de Monte Albán, uno de los referentes arqueológicos más importantes de Mesoamérica.
ZAACHILA: UNA HISTORIA REESCRITA

El trabajo de Gallegos Ruiz tuvo un impacto directo en la reinterpretación histórica del sitio.
“Su investigación confirmó el papel fundamental de Zaachila en la historia antigua y refutó los años en que se decía que había sido fundada”, señaló Vicente Cruz.
Las tumbas permitieron comprobar que los personajes sepultados en Zaachila pertenecían a la misma nobleza que los individuos hallados en Monte Albán, lo que evidenció una continuidad política y cultural entre ambos centros.
Estudios retomados décadas después, a partir de sus hallazgos, establecieron que Zaachila estuvo habitada hace más de 3 mil 500 años, ampliando significativamente su antigüedad conocida.
UN LEGADO QUE QUEDÓ INCONCLUSO
En los últimos 15 años de su vida, Gallegos Ruiz mantuvo una preocupación constante: la creación de un museo de sitio en Zaachila que permitiera resguardar y difundir las piezas encontradas.
“Estaba muy interesado en la consolidación de un museo de sitio, pero lamentablemente no pudo verlo. Las piezas están hoy en el Museo Nacional de Antropología y en el Museo de las Culturas de Oaxaca”, explicó Vicente Cruz.
A pesar de ello, regresó a Zaachila más de cinco décadas después de las excavaciones.
“Estuvo contento en su última visita. Se congratuló de que hubiera nuevos estudios y publicaciones sobre Zaachila después de los que él dejó”, recordó.
UNA VIDA DEDICADA A LA ARQUEOLOGÍA
Roberto Gallegos Ruiz nació en Los Reyes Quiahuixtlán, Tlaxcala, en 1932. Estudió en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), motivado por la admiración que su abuelo le inculcó por “los antiguos”.
Desarrolló su carrera en el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde trabajó en sitios como La Venta, San Lorenzo Tenochtitlán, Palenque, Tula, Tizatlán, Teopanzolco y Teotihuacán, además de dirigir los centros INAH en el Estado de México y Tlaxcala.
Sin embargo, su mayor aportación fue Zaachila.
“Roberto Gallegos aportó al mundo su conocimiento sobre los ritos funerarios zapotecos y el tratamiento mortuorio en las tumbas uno y dos. Fue, quizá, el descubrimiento más impresionante de esa década después de la Tumba 7 de Monte Albán”, afirmó Vicente Cruz.
UN LEGADO PARA LA HUMANIDAD
El trabajo de Roberto Gallegos Ruiz dejó un legado científico, histórico y cultural que hoy forma parte del patrimonio de Oaxaca, de México y del mundo, al ampliar el conocimiento sobre la civilización zapoteca y su papel en la historia mesoamericana.










































