Aunque el contexto económico que afecta a diarios y a imprentas es un factor que consideró, el editor Claudio Sánchez Islas ponderó su salud al decidir cerrar Carteles Editores. En 1987, como periodista e hijo del también periodista Néstor Sánchez, le tocó poner fin al periódico Carteles del Sur y buscar un nuevo camino en el mundo editorial. Así fundó Carteles Editores, que después de 36 años de historia y de 25 mil títulos publicados concluye su historia, pero no la del escritor que retomará sus proyectos.
“Me retiro por salud y porque necesito recuperar mis fuerzas físicas y tiempo para ponerme a escribir las cosas que tengo pendientes, obra personal. Esos son los motivos, ahorita todavía estoy cuerdo, con algunas fuerzas físicas, tengo la enfermedad de la que no he sido dado de alta totalmente, cáncer de próstata”, cuenta Sánchez Islas desde las instalaciones de la editorial.
Entre el papeleo y los trámites para “bajar la cortina” del negocio, el también periodista, docente e investigador reflexiona sobre las crisis económicas que ha sorteado desde el periodismo y la editorial. Pero principalmente por la enfermedad que mermó sus fuerzas desde el 2020.
Claudio, uno de los seis hijos de Néstor Sánchez Hernández está por cumplir 66 años, lo que también ha sido clave para replantear su futuro. La decisión de cerrar la empresa que hasta diciembre tenía 15 empleados, incluido él, la tomó junto con su esposa, Martha Vila. Ella como administradora y él como encargado de la parte “romántica” de la empresa.
“Ya no me queda mucho tiempo de vida útil, no quiero que me gane el tiempo como vi a tantos autores que tenían sueños de escribir, de publicar, y que los fueron aplazando hasta que el mismo cuerpo les impidió ser aptos para agarrar la máquina… No quiero que me pase eso, por eso antes de que oscurezca, me voy. Ya hice mi chamba y hay chavos que vienen detrás de mí o junto conmigo, pero que son más jóvenes, y a ellos les toca continuar la labor”, cuenta en entrevista con El Imparcial desde las instalaciones de la editorial.
Claudio tenía 15 años cuando su padre lo involucró en el periodismo, el oficio que después lo llevó a la editorial y que ha mantenido como parte de una vida profesional de cinco décadas.
Rodeado por varios de los libros publicados y otros tantos de la también librería, Sánchez Islas comparte que aunque la editorial cerrará seguirá en el ámbito de la divulgación y de la escritura propia. En la librería espera abrir espacio a las presentaciones editoriales y demás actividades.

Ahora también se dedicará a finalizar una novela sobre Oaxaca, una serie de crónicas “para leer Oaxaca”, la ciudad que ha sido su hogar de toda la vida y su fascinación, entre otros proyectos de investigación.
Sin embargo, la historia y trayectoria de Carteles Editores cierra con la publicación de los últimos libros, entre ellos la segunda edición de “Revelaciones de un crimen de Estado”, de Soledad Jarquín Edgar; “Espejos de papel”, autobiografía de la artista Susana Wald; “Averes rotos”, del escritor Juan Hinostroza, y la biografía de “Ventura López Sánchez. El profesor que hacía llover libros y cuadernos sobre Oaxaca”, de su autoría.
De este último título, Sánchez recuerda su amistad con el fundador de La Proveedora Escolar y la alianza de ambos para publicar y promover el libro en Oaxaca en tiempos en que la labor editorial era un gran campo de oportunidades.
Estos libros marcan el cierre de una historia que comenzó en el año 1988, cuando tras el cierre de “Carteles del Sur” las máquinas que imprimían periódicos comenzaron una nueva vocación, la de los libros. En esos 36 años, Sánchez Islas, formado en filosofía y letras, tuvo que aprender a hacer libros “más profesionales”, muchos a contra reloj y con los avances tecnológicos de la época, lo mismo que los cambios y las necesidades de los mismos autores. Además de libros, se publicaron revistas, folletos, periódicos semanales o quincenales, mapas turísticos, entre otros.
Entre las y los autores publicados a lo largo de la historia, Sánchez recuerda a los cronistas José María Bradomín, Rubén Vasconcelos Beltrán, Jorge Bueno Sánchez y Everardo Ramírez Bohórquez. También a Francisco José Ruiz Cervantes, Manuel Matus, Hugo Altamirano, entre otros, lo mismo que a la periodista Arcelia Yañiz.











































