La Orquesta Sinfónica de Oaxaca cerró con gran éxito su primera temporada en un concierto inolvidable, realizado bajo el emblemático laurel del Zócalo capitalino, bajo la dirección del maestro Faustino Díaz. En esta ocasión, la orquesta compartió escenario con el tenor Rodrigo Petate, la soprano Ana Rosalía y la Compañía de Danza Regional del Estado.
El programa incluyó un repertorio lleno de canciones tradicionales oaxaqueñas y ensambles orquestales que deleitaron al público asistente. A pesar de la escasez de asientos y de la lluvia que cayó durante la velada, los asistentes permanecieron firmes, disfrutando de este emotivo concierto que formó parte de las celebraciones de la Guelaguetza.
El público vibró con piezas cargadas de romanticismo y nostalgia, como “Flor de naranjo”, “Sabor a mí”, “Orquestal Betaza”, “La Martiniana”, “Bésame mucho”, “La canción mixteca”, “Mujer oaxaqueña”, “Solamente una vez”, entre otras. Más de uno derramó lágrimas, especialmente los visitantes, quienes vitoreaban con emoción cada movimiento y estrofa interpretados en este gran escenario al aire libre.
Para cerrar con broche de oro, la orquesta interpretó el himno de los oaxaqueños, “Dios nunca muere”, lo que provocó que el público se pusiera de pie en una ovación que llenó el Zócalo de Oaxaca. Así culminó una noche memorable, dejando un recuerdo imborrable entre los asistentes y destacando el talento y la entrega del maestro Faustino Díaz y su orquesta.











































