Aunque las autoridades estatales han emitido cuatro decretos con los que se reconoce como notables a 41 árboles de Oaxaca, la mayoría de estos carece de presupuestos y de programas de manejo para su conservación, señala Rodolfo Hernández Rea, académico del Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca y co autor de “Nuestras Raíces. Catálogo de árboles notables y emblemáticos del estado de Oaxaca”.
La desatención ha propiciado la muerte de tres árboles notables, entre estos el Higo de la calzada de la República (en Oaxaca de Juárez) y la ceiba de San Bartolo Coyotepec (cuyos restos están en el parque).
Rodolfo Hernández Rea, quien también es integrante del comité del árbol del Tule, explica que este ejemplar de más de 2 mil años de edad era hasta hace unos años de los únicos con un presupuesto para su cuidado, al ser de gran importancia histórica e identitaria para la comunidad de Santa María del Tule, pero también porque el ahuehuete es un atractivo turístico y de impulso a la economía local. En esta población, otros ahuehuetes o sabinos también tienen su declaratoria.
Después del árbol del Tule, el primero notable del estado, declarado como tal en 2008, otro al que se ha procurado su cuidado en los últimos años es el ahuehuete de la antigua Estación del Ferrocarril Mexicano del Sur, en la ciudad de Oaxaca. Del conocido también como el ahuehuete de Moctezuma o el “Ahuelito de los oaxaqueños”, Hernández comenta que hace unos años se diálogo con el ayuntamiento y la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca para que colaboren en la atención del ejemplar. En este lugar opera el Museo Infantil de Oaxaca, propiedad de la fundación.
Reconocimientos, un primer paso
Hernández Rea considera que los reconocimientos como árboles notables son un primer paso para “que la sociedad ubique, visualice a estos árboles”, muchos de los cuales rebasan los 100 años o que, como en el caso de los ahuehuetes, incluso son de más de 2 mil años (como el del Tule).
Se requiere insistir en la elaboración de los planes de manejo y que se garanticen los presupuestos para la conservación de los árboles, pues de lo contrario “se corre el riesgo de que estos decretos se conviertan en letra muerta, como muchas leyes que tenemos en el país”.
Es importante que la autoridad municipal de la comunidad donde están estos ejemplares contraten a especialistas para la elaboración del programa de manejo para favorecer la conservación de los árboles, apunta, al recordar que en la última entrega de certificados el gobernador aseguró que el cuidado depende de los municipios.
Sin embargo, Hernández Rea también cuestiona que en asuntos como estos y a lo largo de la historia las autoridades de los tres órdenes de gobierno siempre se han desentendido y se “lanzan la pelotita” una a otra al hablar de responsabilidades.
Los árboles, importantes por sí mismos
Aunque Oaxaca ha avanzado en el reconocimiento de árboles notables y destacados por ello, Hernández Rea también apunta que hay declaratorias en otros estados, pero bajo otro nombre, como árboles patrimoniales (en Jalisco y Colima).
El especialista opina que debe haber una unificación en las denominaciones, pues considerarlos como patrimonio es la visión antropométrica.
“Debe prevalecer una visión ecocéntrica, en la que el árbol es importante por sí mismo porque es un ser vivo. Cuando le decimos que es patrimoniable le decimos que es patrimonio del ser humano, y eso no debe de ser, por eso difiero de la denominación que reciben en otros estados, aunque es una equivalencia en lo que en Oaxaca es árbol notable”.











































