El sabor, los aromas y los colores del mole negro de Tlaxiaco, el picadillo y la sopa rellena fueron los protagonistas del Primer Festival del Mole Negro y Picadillo, celebrado el pasado sábado en esta ciudad de la región Mixteca.
El evento reunió a 20 legendarias cocineras tradicionales, herederas de la mística culinaria de esta zona, quienes preservan la elaboración de platillos que acompañan tanto los momentos festivos como los rituales más solemnes de la vida comunitaria.
El mole, símbolo de la gastronomía oaxaqueña, es parte esencial de celebraciones como bodas, bautizos, mayordomías, calendas y fiestas patronales, pero también está presente en los funerales, donde se comparte como muestra de cariño y respeto.
Entre las cocineras reconocidas se encuentran Zoila Palacios, Minerva Chávez, Rosa Fátima Murcio, María Roberta Pérez Hernández y Karina Santiago Pérez, quienes fueron homenajeadas por su talento y su papel en la preservación del legado gastronómico de Tlaxiaco. Con manos expertas, dieron vida a una auténtica explosión de sabores que evocan la memoria, las raíces y la unión familiar.
La presidenta del DIF Municipal, Ixchel Ornelas, promotora de la cocina oaxaqueña y de la Mixteca, destacó que este primer festival representa un homenaje a las cocineras tradicionales, por su contribución a la historia de los pueblos “desde el sabor y la cocina”.
Como parte de las actividades, se realizó el Primer Coloquio Culinario, con la participación de reconocidos especialistas como Alejandro Ruiz, chef promotor de la gastronomía oaxaqueña; Ricardo Bonilla Cazarín, gastrónomo e historiador, e Ignacio Gómez Arreola, documentador del patrimonio cultural intangible de México. Los ponentes coincidieron en la importancia de rescatar, difundir y valorar la grandeza culinaria de la Mixteca y de Oaxaca.
Durante el festival, los asistentes pudieron disfrutar más de 40 platillos tradicionales, entre ellos flautas en mole, asaduras, chiles rellenos, cemitas, sopas rellenas y una amplia variedad de bebidas locales y mezcales artesanales. Todo ello enmarcado por la música, las calendas y el ambiente festivo en la Plaza de la Constitución.
El presidente municipal, Jorge Octavio Hernández, agradeció a las familias y cocineras por su participación y destacó que “la fiesta en Tlaxiaco se vive y se disfruta de muchas formas, y la cocina es uno de los ingredientes más importantes de nuestra identidad”.
Entre los visitantes, Elizabeth Rodríguez Ayala expresó su entusiasmo por la calidez del evento: “Todo fue delicioso, en cada bocado se siente el amor de las cocineras. Las calendas, la música y la alegría de la gente hacen que valga la pena venir a Tlaxiaco. Ojalá más regiones del país conozcan y apoyen esta feria del mole”.
Finalmente, las autoridades locales confirmaron que el Festival del Mole Negro y Picadillo se consolidará como una tradición anual en Tlaxiaco, con el propósito de rendir homenaje permanente a las mujeres de la cocina mixteca.











































