El arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, llamó a la feligresía católica a no negar la fe en Dios ni a traicionar el amor. Aunque reconoció que la debilidad es parte de la naturaleza humana, monseñor exhortó a no negar la fe como en su momento lo hizo Pedro con Jesús.
“Lo más triste es vender, traicionar el amor, porque el Señor Jesús dio pruebas del grande amor que sentía por sus apóstoles, su cercanía, sus momentos de intimidad con todos sus apóstoles, enseñándoles, anunciándoles el mensaje del reino. Pero alguien lo traicionó, alguien lo vendió por 30 monedas”, expresó el arzobispo en torno a otro de los evangelios relacionado con Judas.
“¿Nosotros hemos vendido al señor en nuestra vida? En ese dar testimonio, ¿me he vendido por monedas? ¿Por tener poder?” Esas fueron las preguntas hechas por el arzobispo ante cientos de creyentes y visitantes, a quienes explicó que actualmente se le sigue crucificando a Jesús al ofender, insultar, despreciar y difamar a las demás personas.
“¡Ya basta de crucificar al señor! ¡Ya basta!”, pidió monseñor durante la misa de este Domingo de Ramos en la capital oaxaqueña.
Desde la catedral metropolitana de Oaxaca, y tras encabezar la bendición y la procesión de las palmas en recuerdo de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, monseñor llamó a vivir comprometidos como tiene que vivir un seguidor de Dios: “Creciendo en el amor, creciendo en nuestra fe, en nuestras responsabilidades”.
En este domingo, cuando comenzó la Semana Santa, el arzobispo también exhortó a que incluso de vacaciones se disfrute de los días santos con la familia y amigos en el respeto que se debe guardar. Pero también con momentos de diálogo con “nuestro señor” y participando en las actividades conmemorativas de la Semana Santa.
“Decimos que son días santos. ¿Cómo vivimos los días santos? Ojalá y los podamos vivir santamente, sin hacer ningún daño a nadie y vivir como Dios manda”, fue el llamado de monseñor a visitantes y a los feligreses locales.
Previo a la misa, monseñor encabezó la tradicional procesión del Domingo de Ramos, luego de la celebración efectuada en el templo de San Felipe Neri, a unas cuadras de la catedral metropolitana de la ciudad de Oaxaca. Como cada año, monseñor y la feligresía acompañaban a una imagen de Jesús que evoca su entrada a Jerusalén al lomo de un burro.










































