Se viven momentos de enorme incertidumbre y volatilidad ante un escenario económico, sanitario y político catastrófico, situación que los gobernícolas en turno parecen ignorar, pues su indiferencia es brutal y criminal al ignorar que México es un país de tercer mundo, en donde su inmensa mayoría son pobres e ignorantes por consecuencia, débiles mentales ante la falta de atención médica prenatal y su anémico desarrollo existencial, es lamentable poder exigirle un esfuerzo mental al mexicano porque su enemiga mental no le permite desarrollar su inteligencia y sus capacidades que puedan garantizar una sociedad sana, fuerte y con sus altos índices de desarrollo que garanticen una sociedad dinámica y pujante. La anemia no solamente es mental y física, por eso no se le puede exigir a este pueblo altos índices de desarrollo que los anime a progresar y salir de ese tercer mundo que hoy nos agobia.
El futuro de México es incierto cuando vemos con tristeza que la educación nacional no es tomada en serio por sus gobernantes, que como burla ponen la frente de los destinos culturales y académicos de una nación en una cuasi analfabeta que se burla del futuro de México, condenado a la mediocridad y a la cual no se le puede exigir el mayor esfuerzo para lograr un progreso uniforme, por lo contrario se le condena al fracaso.
Por otro lado tenemos un gobierno mediocre, agresivo, rencoroso y vulgar que trata de gobernar a través de ocurrencias y que se soslaya en envenenar a un pueblo dúctil a la que beligerancia que solo piensa en sobrevivir dentro de una medianía, que es insultante para un pueblo que abrevo en la cultura maya que aventajó en su época a los grandes pensadores de Europa, que han desarrollado una revolución cultural e industrial, en México si hemos tenido revoluciones llenas de odio y rencor, de traiciones y venganzas, que nos han sumido en este triste México que hoy avergüenza a propios y extraños.




































