Uno de los ocho árboles que colapsaron durante la tarde del pasado domingo, fue el Higo de la Calzada de la República, que tenía una antigüedad de más de 200 años y estaba contemplado como uno de los Árboles Históricos y Notables en el Estado de Oaxaca.
Según datos de la Secretaría del Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable (Semaedeso) hasta el 2020, la entidad oaxaqueña contaba oficialmente con 33 árboles notables que se ubican en 14 municipios de las regiones Valles Centrales y Sierra Norte, declarados con fundamento en el decreto del Ejecutivo de fecha 14 de noviembre de 2008, por el cual se establecen los criterios para la declaratoria, registro y preservación de los Árboles Históricos y Notables en el estado de Oaxaca.
Dentro de las especies declaradas notables están 21 Ahuehuetes (Taxodium mucronatum Ten.), seis Higos del valle (Ficus crocata), dos Ceibas (Ceiba pentandra [L.] Gaertn.), dos Coquitos (Pseudobombax ellipticum [Kunth.] Dugand), un cacalosúchitl (Plumeria rubra L.) y una Rosita de Cacao (Quaribea funebris), destacando por sus características biológicas y culturales el majestuoso Árbol del Tule como el primer árbol notable reconocido por el Estado.
En el diámetro de copa destacan las Ceibas e Higos del Valle como los árboles con el follaje más extenso, siendo la Ceiba de Santa Ana del Río el ejemplar más exuberante de copa con 50 metros de diámetro, seguido por la Ceiba de San Bartolo Coyotepec con 38.7 metros de diámetro.

Destacaban también con abundante copa el Higo de la Calzada de la República de la ciudad de Oaxaca con un diámetro de copa de 36.5 metros, mientras el diámetro de su tronco era de 3.74 metros.
El documento de la Semaedeso destaca que entre los árboles más altos que había en la ciudad capital, también estaban los Higos de Calzada de la República y de la Antigua Estación del Ferrocarril, con 29.3 metros de altura.
Gerardo Aldeco Pinelo, presidente del Colectivo de Organizaciones Ambientalistas de Oaxaca (COAO), recordó que este ejemplar que colapsó en la Calzada de la República fue sembrado por el primer presidente de la república, Guadalupe Victoria, en 1812.
“El maestro Francisco Verástegui señalaba entre sus investigaciones que fue sembrado después de que los personajes de la Independencia de México participaran en una batalla y tras realizar una ceremonia religiosa se reunieron en este lugar para llevar a cabo una pequeña reforestación a orillas del Río de Jalatlaco.
Señaló que los daños que presenta el arbolado urbano deriva de la falta de mantenimiento por parte de las autoridades y por la colocación de jardineras de concreto que dañan y debilitan sus raíces.









































