Guanajuato enfrenta una nueva amenaza del crimen organizado: el ‘lechicoleo’, la venta ilegal de leche adulterada, que ya deja graves consecuencias sanitarias, económicas y sociales en la entidad.
El fenómeno, surgido como una nueva vertiente delictiva tras el declive del huachicoleo (robo de combustible), ha puesto en alerta a autoridades estatales. Entre el 26 de septiembre de 2024 y el 31 de mayo de este año, la Secretaría de Seguridad y Paz del estado decomisó 160 mil 800 litros de leche adulterada. Una cifra que expone la magnitud de esta práctica ilícita.
Lo más alarmante es que este producto no es leche en realidad. De acuerdo con la dependencia, se trata de un líquido manipulado con agua y sustancias no aptas para el consumo humano. Lo que representa un riesgo directo para la salud. Particularmente para niños, niñas y personas con condiciones médicas vulnerables.
UN DELITO QUE VA MÁS ALLÁ DEL FRAUDE
El ‘lechicoleo’ no solo representa un delito contra el consumidor, sino también contra el campo mexicano. La alteración y desvío de la leche impacta directamente en los productores rurales, genera desconfianza en los compradores y daña la competitividad del sector agroalimentario, especialmente en zonas donde la producción lechera es una de las principales actividades económicas.
Uno de los golpes más relevantes contra este delito ocurrió en enero, cuando las autoridades localizaron un almacén ilegal en la comunidad de La Calera, Irapuato, donde se sorprendió a dos individuos extrayendo leche de una pipa para transferirla a tambos. Los detenidos, identificados como Francisco ‘N’ (30 años) y Ernesto ‘N’ (49 años), fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR).
En el sitio fueron asegurados siete tinacos de 1,200 litros cada uno, 20 tambos de 200 litros, pipas y una máquina extractora. Todos utilizados para desviar y manipular el líquido.
PÉRDIDAS MILLONARIAS Y CORRUPCIÓN OPERATIVA
Las investigaciones revelaron que los involucrados eran contratados legalmente para recolectar leche en zonas rurales y llevarla a plantas procesadoras. No obstante, desviaban parte del producto y lo reemplazaban con agua, lo cual no solo afectaba la calidad e higiene, sino que también generaba pérdidas mensuales por más de 13 millones de pesos.
En abril, un nuevo operativo permitió el aseguramiento de 66 mil litros de leche robada, así como vehículos, equipo especializado para trasvase y dinero en efectivo. El incidente tuvo lugar en el kilómetro 32 de la carretera federal 45D. Justo a la altura del trébol de los Apaseos.
Según el reporte, uno de los implicados intentó sobornar a las autoridades para permitir la descarga de la leche de forma irregular. El intento fue reportado de inmediato y condujo al arresto de tres personas mientras realizaban el trasvase del líquido desde un tractocamión hacia una camioneta.
CRÍTICA AL SISTEMA Y URGENCIA DE VIGILANCIA
El surgimiento del ‘lechicoleo’ es una muestra más de la adaptabilidad del crimen organizado, que ha comenzado a diversificar sus actividades ilegales más allá de los combustibles, minerales o drogas. El hecho de que el blanco sea ahora un producto tan básico como la leche pone en evidencia la fragilidad de los sistemas de distribución y control sanitario en México.
Además, se plantea una seria crítica a la falta de supervisión en las cadenas de suministro. Donde los actores delictivos logran infiltrarse incluso en actividades aparentemente reguladas.
ESTAR ATENTOS
Mientras continúan las investigaciones, las autoridades llaman a la población a verificar el origen y etiquetado de los productos lácteos. Especialmente aquellos adquiridos fuera de los canales comerciales tradicionales.
En resumen, el ‘lechicoleo’ no solo es un nuevo golpe a la seguridad alimentaria del país, sino un llamado de atención urgente sobre las nuevas estrategias del crimen organizado que ahora amenaza. Incluso, el contenido de un vaso de leche.









































