Un nuevo frente de alta tensión diplomática se abrió entre los gobiernos de México y Estados Unidos tras las severas declaraciones emitidas por el administrador general de la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), Terrance ‘Terry’ Cole. Durante su intervención en la Cumbre de Estados Unidos Libre de Fentanilo celebrada en Orlando, Florida, el funcionario estadounidense denunció formalmente la existencia de una “conexión mortal e inseparable” entre las redes de los cárteles transnacionales y sectores del Gobierno de México.
Cole advirtió de manera tajante que la estrategia de la DEA ya no se limitará únicamente a perseguir a los capos y eslabones operativos de la droga. La prioridad número uno de la agencia será cazar a los “facilitadores” institucionales: aquellos funcionarios que, desde sus posiciones de poder, permiten y se benefician del tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense.
LOS ARGUMENTOS DE LA DEA
El titular de la DEA basó la dureza de su posicionamiento en las investigaciones en curso que el Departamento de Justicia impulsa en cortes federales. Entre los principales argumentos implícitos destaca la ofensiva legal para procesar por narcotráfico a diez exfuncionarios del estado de Sinaloa, sumado al contexto judicial derivado del histórico arresto de Ismael “El Mayo” Zambada.
LA RESPUESTA DE CLAUDIA SHEINBAUM
La réplica de Palacio Nacional no se hizo esperar y escaló el nivel del debate bilateral. Durante su tradicional conferencia de prensa matutina, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, calificó las palabras del jefe de la DEA como una declaración “muy desafortunada”, carente de sustento técnico y con un evidente fondo electoral y político.
La mandataria contraatacó argumentando que, si existiera una colusión real entre su administración y los cárteles, sería imposible registrar una tendencia a la baja en la incidencia delictiva general. Sheinbaum enfatizó que bajo su Estrategia Nacional de Seguridad se ha logrado reducir en un 48% el promedio diario de homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y junio de 2026. “Si hay vínculo, hay aumento de delitos, y la mejor demostración fue el sexenio de Felipe Calderón”, sentenció de forma directa.
En un tono firme, la jefa del Ejecutivo mexicano reviró el señalamiento e instó a la DEA a focalizar sus investigaciones dentro de sus propias fronteras. Cuestionó severamente la efectividad de las autoridades estadounidenses para desmantelar las redes locales que operan en su propio territorio nacional.
“La mayor venta de droga en el mundo está en los Estados Unidos. ¿Quién la vende?, ¿cómo la distribuyen?, ¿cómo lavan el dinero? Eso es algo que la DEA debería estar investigando en su propio país”, increpó la mandataria.









































