Con carteles en mano y rostros de indignación, mujeres indígenas de Santa María Atzompa se manifestaron este jueves frente al Tribunal Electoral del Estado de Oaxaca (TEEO) para exigir respeto a sus derechos políticos y denunciar la violencia de género que —aseguran— enfrentan en su comunidad.
Las manifestantes acusaron al presidente municipal, Juan Justino López Torres, de imponer condiciones machistas en el proceso electoral, limitando la participación de las mujeres y tratando de perpetuarse en el poder mediante la compra de votos por 5 mil pesos.
“Venimos a manifestarnos porque no queremos que nuestro pueblo siga hundido como hasta ahorita. Hay bastante inseguridad, no hay trabajo, no hay pavimentación, no hay nada. Este trienio no hubo obras para la comunidad”, expresó una de las artesanas durante la protesta.
EL TEEO RECHAZA REGLAS DISCRIMINATORIAS
En respuesta a las denuncias, el TEEO emitió un comunicado en el que determinó que los requisitos de la convocatoria electoral municipal eran “discriminatorios de los derechos político-electorales de la ciudadanía”.
El órgano judicial precisó que entre los requisitos se exigía que las mujeres debían estar casadas o vivir en concubinato para participar, lo que calificó como una violación flagrante a la igualdad de derechos.
“Dicho requisito limita y vulnera el derecho fundamental de las mujeres y los hombres a participar en condiciones de igualdad”, señaló el Tribunal Electoral.
Ante esta resolución, las magistradas convocaron a una sesión pública urgente para modificar la convocatoria y eliminar el requisito del estado civil, aprobando por unanimidad los cambios para el proceso 2026–2028.
DENUNCIAS DE CORRUPCIÓN Y COMPRAS DE VOTO
Durante la protesta, las mujeres también denunciaron corrupción, nepotismo, desvío de recursos y obras inconclusas bajo la actual administración. Aseguraron que el edil intenta reelegirse con el respaldo de figuras políticas, a quienes calificaron como “el verdadero poder detrás del Ayuntamiento”.
“Algunos vecinos nos han comentado que han ido por sus credenciales de elector y están ofreciendo de cuatro a cinco mil pesos por persona. La gente del presidente municipal tiene el dinero, tiene el poder, y ¿qué podemos hacer?”, lamentó una de las manifestantes.
TEMOR A UN PROCESO VIOLENTO
Las inconformes alertaron que la elección en Atzompa podría tornarse violenta si los resultados no favorecen a las actuales autoridades.
“(Atzompa) es un foco rojo, hay que ser realistas. Conocemos los medios de los que se están valiendo. Si no gana su grupo, podrían provocar enfrentamientos durante la asamblea”, advirtió otra participante.
Aseguraron además que el edil cuenta con “padrinos políticos y sindicatos violentos” dispuestos a intervenir, como ocurrió —dijeron— en San Agustín de las Juntas, donde hubo disturbios tras las elecciones.
UN PUEBLO QUE EXIGE JUSTICIA Y DIGNIDAD
Las mujeres de Atzompa insistieron en que su movilización no busca confrontar, sino defender la voz y los derechos de las mujeres indígenas, históricamente marginadas de la vida política de sus comunidades.
“Queremos participar en igualdad, sin miedo ni amenazas. No más decisiones patriarcales que nos excluyen”, expresó una de las líderes artesanas, mientras otras exigían que Pemex, el Congreso y las autoridades electorales actúen con firmeza para garantizar procesos justos.
El caso de Santa María Atzompa revela la persistente brecha entre el discurso de inclusión y la realidad que viven las mujeres indígenas en Oaxaca, donde la participación política sigue enfrentando barreras estructurales, violencia y prácticas clientelares que vulneran la democracia comunitaria.











































