Después de meses de tensión, acusaciones de injerencia y una ruptura que llevó al cierre de la representación diplomática mexicana en Lima, México y Perú acordaron restablecer formalmente sus relaciones diplomáticas.
El entendimiento ocurre en medio de un cambio significativo en el principal punto de conflicto entre ambos gobiernos: la situación de Betssy Chávez Chino, ex primera ministra peruana que permaneció refugiada en la residencia de la Embajada de México en Lima desde 2025.
El desenlace llegó con la autorización del salvoconducto que permitió su salida de Perú. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que Chávez viaja hacia México en un avión de la Fuerza Aérea Mexicana.
“Fue otorgado el salvoconducto para Betssy, fue un avión de la Fuerza Aérea por ella y está en unos minutos aterrizando en nuestro país”, informó la mandataria.
El traslado representa uno de los primeros resultados visibles del proceso de acercamiento que comenzó a gestarse entre ambos gobiernos.
BETSSY CHÁVEZ, LA FIGURA QUE PROFUNDIZÓ LA RUPTURA
La crisis diplomática se intensificó después de que México concediera asilo diplomático a Chávez, integrante del gobierno del expresidente Pedro Castillo.
La decisión provocó una fuerte reacción de las autoridades peruanas, que acusaron al gobierno mexicano de intervenir en asuntos internos de Perú.
La controversia terminó por llevar a la ruptura de relaciones diplomáticas en noviembre de 2025, mientras Chávez permanecía dentro de la representación mexicana en Lima.
El conflicto adquirió además una dimensión política más amplia. Desde 2023, ambos países ya arrastraban diferencias por las declaraciones del entonces presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador en respaldo a Castillo, quien permanece detenido en Perú tras el fallido intento de disolver el Congreso en diciembre de 2022.
UN CONFLICTO QUE DEJÓ A MÉXICO SIN EMBAJADOR EN LIMA
La ruptura no surgió de manera repentina. México y Perú llevaban años acumulando desencuentros políticos.
En mayo de 2023, el Congreso peruano declaró persona non grata a López Obrador, en medio de sus críticas al gobierno peruano y su respaldo al expresidente Castillo.
Posteriormente, en noviembre de 2025, Perú rompió relaciones con México y declaró también persona non grata a Claudia Sheinbaum, argumentando una supuesta injerencia mexicana en sus asuntos internos.
Desde entonces, las relaciones quedaron prácticamente congeladas. Ambos países no habían designado embajadores desde 2023 y operaban únicamente mediante encargados de negocios.
La Embajada de México en Lima permaneció cerrada y Brasil asumió temporalmente la protección de los intereses diplomáticos mexicanos en territorio peruano.
EL SALVOCONDUCTO DE CHÁVEZ DESTRABA EL ACERCAMIENTO
La salida de Betssy Chávez se convirtió en una pieza central para destrabar el conflicto.
Sheinbaum había señalado previamente que México esperaba que Perú autorizara el salvoconducto necesario para que la exfuncionaria pudiera abandonar la residencia diplomática mexicana.
El avance se produjo después de contactos entre funcionarios de ambos países. La presidenta mexicana confirmó que el canciller Roberto Velasco Álvarez había iniciado conversaciones con autoridades peruanas para buscar una salida al conflicto.
El acuerdo finalmente permitió que Chávez abandonara Perú y emprendiera el viaje hacia México.
MÉXICO Y PERÚ BUSCAN PASAR LA PÁGINA
El restablecimiento diplomático implica más que el intercambio formal de comunicados: abre la posibilidad de recuperar canales de comunicación que permanecieron bloqueados durante meses.
Ambos gobiernos señalaron que su decisión está sustentada en los “históricos lazos de hermandad, amistad y cooperación” que existen entre las dos naciones.
También reafirmaron su compromiso con el derecho internacional y los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas.
El reto, sin embargo, será convertir este nuevo acercamiento en una relación estable y evitar que las diferencias políticas internas vuelvan a convertirse en crisis diplomáticas.
UN NUEVO CAPÍTULO, PERO CON HERIDAS ABIERTAS
La reconciliación entre México y Perú pone fin, al menos formalmente, a una de las rupturas diplomáticas más tensas de los últimos años en América Latina.
El regreso de Betssy Chávez a México elimina uno de los principales obstáculos que mantenían enfrentados a ambos gobiernos, pero no borra las diferencias que llevaron a la crisis.
Ahora, la prueba será reconstruir la confianza institucional, restablecer plenamente la comunicación diplomática y determinar si el acercamiento puede mantenerse al margen de los cambios políticos y las disputas internas de cada país.
El aterrizaje de Chávez en México marca así un momento simbólico: la mujer cuyo asilo profundizó el enfrentamiento entre ambas naciones se convierte también en una de las piezas centrales del acuerdo que permitió comenzar a cerrarlo.











































