El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar a México en el centro de su discurso sobre el narcotráfico durante su participación este martes 22 de septiembre en el debate general de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.
Ante líderes y representantes de distintos países, el mandatario estadounidense calificó a México como el “epicentro” de la violencia relacionada con los cárteles del narcotráfico y comparó a esas organizaciones con un supuesto “ejército islámico del hemisferio occidental”.
Trump sostuvo que los grupos criminales representan una amenaza para Estados Unidos y la región, y afirmó que deben ser “asesinados, exiliados o detenidos” por las Fuerzas Armadas estadounidenses. Sus declaraciones incorporaron nuevamente un lenguaje de confrontación militar en torno al combate al narcotráfico.
Sin embargo, el tono empleado contra los cárteles contrastó con su valoración de la relación bilateral. Trump afirmó que su gobierno mantiene una “muy buena relación” con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y aseguró que ambos países han registrado avances en materia de seguridad.
MÉXICO, NUEVAMENTE EN EL CENTRO DEL DISCURSO
Durante su intervención, Trump insistió en una acusación que ya había formulado públicamente en meses anteriores: que México concentra una parte central de la violencia generada por las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
El presidente estadounidense afirmó que México “no quiere a los cárteles” y expresó su expectativa de que la cooperación entre ambos gobiernos permita alcanzar una situación de mayor seguridad en la región.
La declaración adquiere especial relevancia por tratarse de un mensaje pronunciado ante la comunidad internacional. El señalamiento no sólo coloca el problema del narcotráfico en la agenda bilateral, sino que presenta a las organizaciones criminales como una amenaza con implicaciones regionales.
Trump ya había utilizado la expresión “epicentro de la violencia de los cárteles” durante una intervención en marzo, en el marco de la cumbre “Escudo de las Américas”.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha reconocido la necesidad de cooperación con Washington en materia de seguridad e inteligencia, pero ha establecido como límite la presencia o intervención militar de Estados Unidos en territorio mexicano.
UN DISCURSO CON RETÓRICA DE GUERRA
Uno de los puntos más contundentes del mensaje de Trump fue su referencia a los cárteles como un supuesto “ejército islámico” del hemisferio occidental.
El mandatario recordó que su administración designó a los cárteles de droga como organizaciones terroristas y afirmó que ordenó al Ejército estadounidense combatirlos.
También sostuvo que Estados Unidos ha efectuado decenas de ataques contra embarcaciones presuntamente relacionadas con el narcotráfico y aseguró que esas operaciones han reducido de manera significativa el traslado marítimo de drogas.
El discurso ocurre en medio de operaciones militares estadounidenses contra embarcaciones señaladas por Washington como vinculadas al tráfico de drogas. De acuerdo con cifras difundidas por el propio gobierno estadounidense, estos ataques han dejado más de 30 muertos.
No obstante, el alcance y fundamento jurídico de algunas de estas operaciones han sido cuestionados dentro de Estados Unidos. Además, no todos los señalamientos sobre las embarcaciones y sus presuntos vínculos con el narcotráfico han sido verificados de manera independiente.
El uso de expresiones como “asesinadas” y la referencia a posibles detenciones como “combatientes extranjeros” abren, por ello, un debate sobre los límites jurídicos de las operaciones militares estadounidenses contra organizaciones criminales fuera de su territorio.
COOPERACIÓN CON MÉXICO, PERO CON LÍMITES
La posición expresada por Trump muestra una combinación de presión pública y reconocimiento de la cooperación bilateral.
Por un lado, el presidente estadounidense volvió a responsabilizar discursivamente a México por la dimensión regional del problema de los cárteles. Por otro, aseguró que la relación con el gobierno de Sheinbaum es positiva y que existe coordinación para enfrentar a las organizaciones criminales.
La postura mexicana ha buscado mantener la colaboración con Washington sin aceptar una participación militar estadounidense directa en territorio nacional. Ese equilibrio se ha convertido en uno de los principales puntos de tensión de la relación bilateral en materia de seguridad.
CUBA: MÁS PRESIÓN Y UNA SALIDA DE LA DELEGACIÓN
Trump también endureció su discurso contra el gobierno de Cuba. Afirmó que su administración busca un “cambio fundamental” en la isla y sostuvo que el gobierno comunista enfrenta la mayor presión que, según él, haya experimentado.
El mandatario describió a Cuba como un “Estado fallido” y afirmó que el sistema político de la isla “va a caer”.
Durante esas declaraciones, la delegación cubana abandonó la sala, de acuerdo con reportes difundidos durante el discurso.
Trump señaló además que el secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene negociaciones directas con el gobierno cubano. No ofreció detalles sobre el contenido o el avance de esas conversaciones, y no se había confirmado oficialmente desde La Habana el alcance de ese supuesto diálogo.
IRÁN Y GROENLANDIA AMPLÍAN EL ALCANCE DEL MENSAJE
El discurso de Trump también abordó otros escenarios internacionales.
En el caso de Irán, planteó la posibilidad de alcanzar un acuerdo después de las elecciones legislativas de medio término, aunque advirtió que la alternativa sería “aniquilar a la República Islámica”.
Respecto de Groenlandia, el presidente estadounidense anunció planes para establecer una importante presencia militar en la isla, en un momento en que Washington, Dinamarca y el gobierno groenlandés habían firmado un acuerdo de seguridad relacionado con el territorio ártico.
Así, el mensaje ante Naciones Unidas combinó política exterior, seguridad, migración y defensa, con especial énfasis en las amenazas que, según Trump, enfrenta Estados Unidos.
MIGRACIÓN Y EL MENSAJE A ESTADOS UNIDOS
Trump abrió su intervención con una referencia a los 250 años de independencia de Estados Unidos y sostuvo que el país es “más fuerte que nunca”.
También defendió su política migratoria y afirmó que recientemente no habían cruzado migrantes por la frontera sur. La afirmación formó parte de su argumento para presentar las medidas de control fronterizo como uno de los resultados de su administración.
El discurso colocó así la seguridad fronteriza y la lucha contra el narcotráfico dentro de una misma narrativa, mientras que México quedó nuevamente señalado como un actor central en el problema de los cárteles.
La diferencia entre el tono empleado contra las organizaciones criminales y el reconocimiento de una relación positiva con el gobierno mexicano refleja una relación bilateral marcada simultáneamente por cooperación, presión política y límites sobre la soberanía.












































