Germán Santillán Ugarte, fundador y director de la empresa, con sede en Tamazulápam del Progreso, detalló que la muestra, desde la mirada del fotógrafo Dominik Butzmann, retrata a participantes de la Hamburg Sustainability Conference en momentos de reflexión, determinación y diálogo, a la cual acudió por segunda ocasión.
“Más allá de los discursos, las fotografías nos invitan a reconocer que detrás de cada acuerdo, cada investigación y cada iniciativa existen personas con historias, experiencias y visiones distintas que comparten un mismo propósito: construir un futuro más sostenible”, compartió.
Se trata de una empresa que, más allá de elaborar chocolate, desde hace 11 años involucra a artesanos, cacaocultores, cocineras tradicionales y niñez de diversas comunidades.
“Tenemos una base de 30 familias, de ahí en temporadas altas hemos podido involucrar hasta a 100 personas y en 11 años que llevamos, con nuestras iniciativas y programas colaborativos como La Escuelita del Cacao, hemos impactado a más de 4 mil 500 personas”, enfatizó.
Además, con el ingeniero Iván García de Guadalupe Nuevo Tenochtitlan, en los últimos dos años se han logrado vender más de 5 mil plantas, a personas que se les capacita y se espera que las cuiden.
Por estas acciones, Santillán Ugarte ha podido compartir su visión, experiencia e historia presencialmente en países como Estados Unidos, Canadá, Suiza, Alemania, Colombia y Ecuador, y por sus trabajos publicados, en casi todo el mundo.
“Por ejemplo, la charla de TED ya se ha convertido en un ícono de la cultura chocolatera, siendo vista casi 2 millones de veces y se ha traducido a 25 idiomas. Nos ha publicado la World Intellectual Property Organization y organismos como el Foro Económico Mundial, reconocen nuestras contribuciones a la innovación social”, destacó.
Con todos estos éxitos, reconoció: “¡El reto más grande ha sido mantenernos vivos! Para ser preciso, la crisis del cacao del 2024 configuró a nivel internacional el mercado de chocolate elevando considerablemente sus precios. Entonces nos hemos enfocado a mantener la base que es el trabajo con nuestra comunidad”.
“El mundo en general ha estado estático y creemos que, en estos momentos, la mejor estrategia es seguir posicionando a Oaxacanita como proyecto social que influya en políticas públicas internacionales de comunidades rurales y, claro, seguirle sirviendo a nuestros clientes que gracias a ellos seguimos vivos”, concluyó.










































