Los seis grupos parlamentarios que operan en el Senado de la República representan un gasto de al menos 36.4 millones de pesos mensuales tan sólo por concepto de nómina de personal, sin contar las subvenciones que reciben para actividades legislativas, trabajo de campo y rendición de cuentas de los 128 senadores.
El costo anual de estas plazas asciende a 437 millones 543 mil 592 pesos brutos, de acuerdo con los registros de nómina disponibles.
La cifra revela una estructura laboral considerable alrededor de las bancadas, pero también deja una interrogante pendiente: ¿cuánto dinero reciben realmente los grupos parlamentarios además de lo que puede identificarse en las nóminas?
795 TRABAJADORES Y 36.4 MILLONES AL MES
Los registros revisados muestran que los grupos parlamentarios concentran 795 trabajadores cuyos salarios representan más de 36 millones de pesos cada mes.
De ese universo, 64 plazas forman parte de la estructura laboral del Senado y generan un gasto mensual bruto de aproximadamente 6 millones 12 mil 843 pesos.
A ellas se suman 731 trabajadores contratados bajo el esquema de servicios profesionales, con un costo de 30 millones 449 mil 123 pesos brutos mensuales.
En conjunto, ambas nóminas superan los 36 millones de pesos cada mes.
El dato resulta relevante porque se trata únicamente del costo salarial identificado en los registros, sin incluir otros recursos destinados al funcionamiento de las bancadas.
LOS CARGOS MEJOR PAGADOS
Dentro de la estructura aparecen puestos vinculados directamente con la operación política y administrativa de los grupos parlamentarios.
Entre ellos se encuentran coordinadores de asesores, secretarios técnicos, coordinadores administrativos, secretarios particulares y otros cargos especializados.
Los cinco puestos de mayor remuneración concentran 23 plazas, cada una con un salario bruto mensual de 172 mil 486 pesos.
En conjunto, estos trabajadores representan una nómina de aproximadamente 3.96 millones de pesos brutos al mes.
Después del descuento de impuestos, los 23 empleados reciben en conjunto alrededor de 2.8 millones de pesos netos mensuales.
El nivel salarial coloca a estos puestos entre los más costosos dentro de la estructura que rodea a las bancadas.
UNA NÓMINA DIFÍCIL DE RASTREAR
Uno de los principales problemas para conocer el costo real de las estructuras parlamentarias es la forma en que aparecen registradas las plazas.
En la nómina correspondiente a servicios profesionales no siempre es posible determinar cuáles de los llamados “asesores en materia legislativa” trabajan directamente para un senador y cuáles están asignados a un grupo parlamentario.
En otros registros sí es posible identificar puestos vinculados con las bancadas, aunque no aparecen necesariamente diferenciados mediante las siglas de Morena, PAN, PVEM, PRI, PT o Movimiento Ciudadano.
Esta forma de presentar la información dificulta conocer con precisión cuánto cuesta cada grupo parlamentario y cuánto personal tiene asignado.
EL DINERO QUE NO APARECE COMPLETO
El mayor cuestionamiento no está únicamente en el tamaño de las nóminas, sino en la falta de información actualizada sobre las subvenciones que reciben los grupos parlamentarios.
El Senado dejó de publicar con el mismo nivel de detalle cuánto dinero entrega mensualmente a las bancadas.
Un antecedente permite dimensionar el volumen de esos recursos. En el último reporte público disponible, correspondiente al periodo del 1 de enero al 30 de septiembre de 2025, se informó que los grupos parlamentarios habían recibido 551 millones 211 mil 400 pesos.
Desde entonces, ya no es posible consultar con la misma claridad cuánto dinero adicional se distribuye bajo ese concepto.
CUANDO LAS BANCADAS SÍ REPORTABAN SUS GASTOS
En legislaturas anteriores, los grupos parlamentarios hicieron públicos mayores detalles sobre el destino de los recursos que recibían del Senado.
Durante las legislaturas LXII y LXIII, las bancadas reportaban, entre otros conceptos, el gasto destinado a nómina.
Esto significa que los 437.5 millones de pesos anuales que actualmente pueden identificarse en dos de las tres nóminas del Senado podrían formar parte de las subvenciones que reciben las fracciones parlamentarias.
Pero el problema persiste: no existe suficiente información pública para conocer cuánto dinero adicional reciben y cómo se utiliza.
EL COSTO DE LA OPACIDAD
El tamaño de la nómina adquiere otra dimensión cuando se considera que el Senado mantiene 128 legisladores y seis grupos parlamentarios con estructuras propias de asesoría, administración y operación.
El gasto no necesariamente implica una irregularidad. Los grupos parlamentarios requieren personal para elaborar iniciativas, analizar leyes, brindar asesoría y realizar tareas administrativas.
El problema radica en que, sin información completa y fácilmente verificable, resulta difícil determinar si el número de trabajadores y los salarios corresponden a necesidades reales, así como evaluar el uso eficiente de los recursos públicos.
La discusión, por tanto, no se limita a cuánto gana cada empleado, sino a cuánto cuesta realmente mantener las estructuras de las bancadas y qué resultados concretos producen esos recursos.
Mientras el Senado mantenga incompleta la información sobre las subvenciones, los más de 437 millones de pesos anuales identificables en nómina sólo representan una parte del costo que implica sostener la maquinaria administrativa de los grupos parlamentarios.










































