El periodista y gestor cultural José Luis Pérez Cruz considera que la reciente polémica por el uso de la palabra y espectáculo de Guelaguetza entre el gobierno estatal de Oaxaca y el Centro Cultural Ecuestre Domecq es resultado de cómo se ha comercializado la identidad oaxaqueña.
Es resultado, dice, “de cómo hemos prostituido y turistificado nuestra identidad. Es resultado de los errores que hemos cometido en Oaxaca, ese es el problema. El problema no es que a una cabalgata en el Estado de México le digan Cabalgata Guelaguetza”.
De acuerdo con Pérez Cruz, fundador de la plataforma de periodismo Santa Cultura, “lo que está pasando fuera es reflejo de lo que estamos haciendo adentro como comunidad, como autoridades y como medios de comunicación, porque también tenemos mucha irresponsabilidad de llamar y de sumarnos a la desinformación”.
Pérez Cruz refiere que todo empezó porque no sabemos llamar a cada tradición por su nombre, por ejemplo, al llamar Guelaguetza a un espectáculo de danzas y bailes que se presentan cada mes de julio en Oaxaca. “Desde ahí empezamos a conceptualizar y a utilizar mal nuestra tradición e identidad”, apunta.
“La guelaguetza no es un conjunto de bailes, no es un espectáculo sino es una forma de vida de los pueblos de Oaxaca, en estas formas de vida que se han abandonado y que es necesario recuperar, y reflexionar qué estamos haciendo con nuestras tradiciones y nuestra identidad”.
La guelaguetza, lejos del nombre que se ha dado al espectáculo de danzas y bailes en los Lunes del Cerro (otra tradición también modificada), es una forma de vida mediante la cual se respaldan las comunidades indígenas de Oaxaca (principalmente católicas) para solventar sus compromisos sociales en los que también se genera la convivencia interna. Por ejemplo, las mayordomías, los bautizos, las bodas, los sepelios, etcétera.
“La comunidad participa aportando su contribución. Eso es realmente la guelaguetza. Entonces, de entrada, el haber cambiado los Lunes del Cerro para denominarlos Guelaguetza, desde ese momento nosotros mismos desde casa empezamos a transformar y a deformar nuestras tradiciones”, explica José Luis.

Sin embargo, “se ha hecho un espectáculo de lo que fueron los Lunes del Cerro y se habla de un tercer lunes. Cada vez perdemos más la esencia de las cosas, nosotros como oaxaqueños y las autoridades. ¿Qué podemos esperar qué los demás también interpreten de lo que nosotros no hemos sabido transmitir? Alguien está haciendo un espectáculo de un espectáculo que hacemos en Oaxaca. No cabe nuestra queja si nosotros desde casa no hemos respetado lo que es la guelaguetza”.
Como la deformación de la guelaguetza (la práctica comunitaria), el periodista cultural señala que por la comercialización y turistificación también se están volviendo espectáculos otras tradiciones como Todos Santos y la Semana Santa.
“Lo único que hemos hecho es contribuir a la ignorancia no solo de nosotros como habitantes sino también de los turistas y ahora de otras personas que a partir de un espectáculo como la guelaguetza también están haciendo negocio”, subraya.
En las últimas semanas, el Centro Cultural Ecuestre Domecq ha promovido dos funciones de un “show ecuestre de primavera La Guelaguetza Ecuestre”. A través de carteles y publicidad en medios digitales, el organizador comparte un anuncio generado con inteligencia artificial (IA) en el que se observa un hombre montado en un caballo y dos mujeres a los costados de ambos. Debido a su creación a partir de la IA, la imagen no parece aludir a la indumentaria ni danzas o bailes tradicionales de Oaxaca.
Sin embargo, la Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca emitió un pronunciamiento para exigir a los organizadores el retiro de toda publicidad “que haga uso o referencia indebida a esta expresión cultural protegida”. Aludiendo a la Ley de Protección, Acceso y Difusión para la Festividad de la Guelaguetza del Estado de Oaxaca, también se reservó el derecho de emprender acciones legales.












































