El arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, se pronunció este domingo en contra de la discriminación que se suele ejercer en contra de las personas que viven en la pobreza económica y/o que son indígenas. Desde la catedral metropolitana de Oaxaca, en donde ofició la misa del mediodía, monseñor remarcó que todas las personas son hijas de Dios y que lo importante es la sencillez del corazón, la humildad.
Por eso llamó a la feligresía a conservar la humildad y la sencillez de corazón, a mantener siempre la necesidad de Dios, pero también a reconocer que necesitamos del prójimo.
“No crea usted que no necesita de otros, todos necesitamos de los demás, en primer lugar, de Dios y, en seguida, de los que están cerca de nosotros, los necesitamos, de los que están en una empresa, de los que están en una oficina, de los que están en tantos y tantos lugares que nosotros tenemos que acudir, porque tenemos alguna necesidad. Nos necesitamos”, expresó ante locales y visitantes que llegaron a la catedral este domingo.
Monseñor también invitó a reflexionar sobre el valor que muchas veces se le da a lo material, la riqueza de bienes y por lo cual se tiende a discriminar a los demás.
A los pobres los hacemos a un lado
“A los pobres los hacemos a un lado, no nos queremos juntar con los pobres porque nos contagiamos. ¡Qué triste es eso! Así vive nuestro mundo a veces y ojalá nosotros no hayamos caído en eso. Quienes vivimos aquí, en este estado de Oaxaca estamos rodeados de pobres, miles, millones, de hermanos nuestros, son pobres, carentes de bienes. Entonces, ¿con quienes vamos a vivir? ¿Vamos a despreciar a los miles y miles de hermanos nuestros? Ellos viven a veces muy tristes, porque se sienten despreciados.
Marginación a indígenas
Nuestros hermanos de los pueblos originarios, los indígenas, se sienten menos. ¿Acaso usted no trae sangre indígena? ¿a poco nomás trae usted sangre europea?”
El arzobispo explicó que al recorrer los pueblos del estado se ha encontrado con personas que son muy generosas, desprendidas, profundamente religiosas, a pesar de que no son ricas económicamente.
“Ahí hay humildad de corazón, ahí hay sencillez de corazón. Ellos no se complican la vida, se ponen en las manos de Dios y saben compartir, saben compartir lo poquito que tienen, lo comparten. Ellos sí viven ese famoso tequio y esa famosa Guelaguetza de compartir, lo viven a diario”, expresó.
Por ello reiteró su llamado a no discriminar y en su lugar practicar el compartir, el agradecer por lo que se tiene, en esforzarse, en ser felices incluso en medio de las carencias.











































