Estamos iniciando un ciclo, comienza 2026; más que 2001, odisea del espacio, que 1984 de Orwell y que 2012 el fin para los mayas. Tenemos planes y metas que perseguir, caminos que enmendar o cosas que valorar, cada quién su historia y precisamente, me gustaría hablar en esta ocasión de algo que me parece no se ha valorado lo suficiente.
En sus primeros tiempos, los libros eran signo de poder y estatus, también llegaron a ser posesiones peligrosas, bueno esto lo podemos decir en pasado en nuestro país México, pero no todos pueden decir lo mismo, a Salman Rushdie casi lo matan hace muy poco por escribir un libro, en pleno siglo XXI y en un país “civilizado”
Dentro de los derechos humanos, está reconocido el derecho a la educación y todos los que estén leyendo estas líneas estaremos de acuerdo en que los libros no son nada baratos, afortunadamente tenemos libros de texto gratuitos, ferias de libro de segunda mano y bibliotecas en las escuelas, pero a mi modo de ver, ninguna de estas posibilidades suple a las bibliotecas públicas, dónde con solo estirar la mano podemos hojear obras de griegos del siglo de Pericles, bocetos de Leonardo da Vinci o la novela más reciente de Carmen Boullosa y últimamente podemos jugar, ver exposiciones y tener un rato con nosotros mismos.
En la ciudad de Oaxaca, tenemos la fortuna de contar con varias bibliotecas públicas en el centro de nuestra ciudad, esa es otra gran ventaja, que se cuente con espacios culturales en el centro, que te tropieces con ellos, aun cuando no era tu intención visitarlos. En periodos de clases, da mucho gusto ver grupos de niños formados, en espera de que abran los museos para entrar a su visita, esas visitas se podrían ampliar a las bibliotecas. Para muestra, dos botones, mis preferidas son la BS o biblioteca infantil, que, aunque no está en los primeros cuadros de la ciudad si está muy cerca, en el barrio de Xochimilco, cuenta con un buen acervo, no solo de libros infantiles y un espacio precioso entre árboles y la del IAGO que cuenta con una colección extraordinaria de libros de arte, frente al exconvento de Sto. Domingo, herencia del maestro Toledo. Si no las conocen pueden darse ese regalo ¡YA!
Patricia Chiñas López/ Corresponsalía Ing. Alberto Bustamante Vasconcelos










































